El partido en La Visera tuvo a Cipolletti como protagonista en el arranque. El entrenador Víctor “Chango” Cravero apostó nuevamente por el esquema 4-4-2, con Nicolás Parodi como delantero de referencia. La decisión dio frutos durante gran parte del primer tiempo: el Capataz dominó las acciones, generó peligro por las bandas y cerró bien los espacios en defensa.
Cristian Ibarra fue uno de los más activos, con centros que complicaron a la última línea visitante, mientras que Nicolás Trejo y Andrés Almirón también buscaron explotar el sector derecho. Una de las más claras llegó con un centro de Ibarra que el arquero Biscardi logró despejar con lo justo. Además, un remate de Mbombaj pasó muy cerca y Parodi intentó lastimar por arriba, aunque sin éxito.
En la otra vereda, Bolívar —puntero del grupo— no encontró claridad. La defensa albinegra anuló los intentos de ataque y el arquero Facundo Crespo casi no tuvo intervenciones en la primera mitad. Con el correr de los minutos, Cravero movió el banco: ingresó Ricardo Dichiara por Parodi y más tarde apostó por Leandro Vella y otros cambios ofensivos, con la intención de romper el cero.
El público reclamó un penal en una jugada de Vella y varias infracciones menores quedaron sin sanción del árbitro Nebbietti, lo que sumó tensión en las tribunas.
El golpe llegó a los 30’ del complemento. Con Cipolletti volcado al ataque, un pase largo de Arnaldo González encontró a Jonathan Maciel. El delantero aprovechó la salida lejana de Crespo y definió con precisión desde 25 metros para silenciar el estadio y sellar el 1-0 definitivo.
Los intentos finales del Capataz no alcanzaron y la frustración fue evidente en los jugadores y el cuerpo técnico. La derrota no solo significó un duro golpe anímico, sino que también comprometió seriamente sus aspiraciones de avanzar en el certamen.
Por su parte, Bolívar festejó por partida doble: con este resultado aseguró su clasificación a los cuartos de final y también un lugar en la próxima edición de la Copa Argentina, premio que en la fría noche de La Visera pareció excesivo por lo poco que mostró dentro del campo.

























