Lo que comenzó como un accidente vial terminó en un episodio casi cinematográfico —y sumamente peligroso— en las calles de Cipolletti. Personal de la Comisaría 45° debió intervenir en un siniestro sobre la calle Rimelle, frente al sector de Murica, donde un vehículo había terminado sumergido en el canal de riego.
Al llegar al lugar, los efectivos se encontraron con una escena tensa: el conductor del auto, lejos de colaborar, se negó a brindar sus datos personales e incluso intentó darse a la fuga a pie, por lo que tuvo que ser reducido por la fuerza y trasladado a la unidad policial.
El «rescate» que salió mal
Minutos después, mientras la policía trabajaba en el lugar, apareció una camioneta con la intención de auxiliar al accidentado. Sin embargo, los uniformados notaron rápidamente que el conductor de este segundo vehículo tampoco estaba en condiciones de manejar.
Al igual que su amigo, el hombre se mostró hostil y se negó a identificarse. Los resultados de los tests de alcoholemia realizados por el personal de Tránsito fueron contundentes:
Conductor del auto (en el canal): 1,44 g/l de alcohol en sangre.
Conductor de la camioneta (el «auxilio»): 1,99 g/l de alcohol en sangre.
El nivel registrado por el segundo conductor (1,99 g/l) supera incluso la marca más alta detectada por la Agencia Nacional de Seguridad Vial en todo el país durante Nochebuena, que había sido de 1,83 g/l en San Juan.
Consecuencias legales
Ante la gravedad de los hechos y la falta de colaboración de ambos sujetos, la policía procedió al secuestro preventivo de los dos vehículos. Los involucrados quedaron a disposición de la justicia por infracción a las leyes de tránsito y resistencia a la autoridad.
Este hecho vuelve a poner en el centro del debate la eficacia de los controles y la falta de conciencia al volante en la región, especialmente en una semana donde Río Negro ha tenido un protagonismo negativo en las estadísticas de alcoholemia a nivel nacional.

























