Neuquén. A ocho meses del brutal crimen que apagó la vida del periodista y productor Juan Caliani, la justicia neuquina cerró este viernes la etapa de cesura con la imposición de las penas para los dos adolescentes declarados responsables del homicidio. En una audiencia cargada de tensión y emotividad, el juez Maximiliano Bordón condenó a los jóvenes —que al momento del hecho tenían 16 y 17 años— a las penas de 6 y 9 años de prisión de cumplimiento efectivo.
La sentencia coincidió exactamente con lo que había solicitado la fiscal del caso, Marina Lara, durante los alegatos. No obstante, para los padres de Juan, Ana y José, el fallo dejó un sabor amargo. Representados por el abogado querellante Federico Egea, la familia había solicitado penas más severas: 9 y 12 años, respectivamente, entendiendo que la alevosía y la violencia del ataque justificaban el máximo rigor permitido por la Ley 2302 de protección integral de la niñez y adolescencia.
Un crimen que marcó a la ciudad
El hecho que originó esta causa ocurrió en la medianoche del 1 de abril de 2024, en la vivienda familiar de los Caliani, en el barrio La Sirena. Juan, de 34 años, se encontraba en su casa cuando escuchó ruidos en el patio. Al salir para defender a sus padres de un intento de robo, fue abordado por los dos menores.
En el forcejeo, Juan recibió varias puñaladas que resultaron fatales. El joven periodista, reconocido por su labor en Radio Cumbre y su compromiso social, falleció en el lugar ante la mirada desesperada de su familia. La celeridad en la captura de los sospechosos y el posterior proceso judicial no lograron apagar el reclamo de justicia que se extendió por toda la ciudad bajo la consigna «Justicia por Juan».
El debate por la escala penal
Durante el juicio de cesura, el debate se centró en la capacidad de comprensión de los menores y el margen que otorga la ley para condenar a adolescentes.
- La Fiscalía: Argumentó que las penas de 6 y 9 años eran «proporcionales y razonables» bajo los parámetros de la justicia juvenil, buscando un equilibrio entre la sanción y la posibilidad de resocialización.
- La Querella: Por el contrario, Egea sostuvo que la gravedad del hecho —un homicidio en ocasión de robo con una violencia desmedida— exigía que se aplicaran los topes máximos para enviar un mensaje claro sobre la valoración de la vida.
- La Defensa: Intentó, sin éxito, que se aplicaran medidas socioeducativas sin privación de la libertad, alegando el contexto de vulnerabilidad de los jóvenes.
El dolor de la familia: «Nos queda una condena de por vida»
Tras conocerse el veredicto del juez Bordón, los padres de Juan expresaron su desazón. Aunque el fallo garantiza que los asesinos de su hijo irán a prisión, sienten que la cantidad de años no refleja la magnitud del daño causado. «Juan tenía toda una vida por delante y a nosotros nos queda una condena de por vida. Estos años no nos devuelven nada», manifestaron allegados a la familia a la salida de la Ciudad Judicial.
Con esta sentencia, los adolescentes —cuya identidad se mantiene bajo reserva por ley— comenzarán a cumplir sus penas en unidades de detención adaptadas para jóvenes, bajo un régimen que será monitoreado por la justicia de ejecución.

























