La Casa Rosada oficializó este sábado los reemplazos de Patricia Bullrich y Luis Petri, quienes dejarán sus cargos ministeriales para asumir bancas en el Congreso el 10 de diciembre. Los nombramientos confirman una estrategia dual: continuidad doctrinaria en Seguridad e innovación histórica en Defensa.
En el Ministerio de Seguridad, asumirá Alejandra Monteoliva, quien hasta ahora se desempeñaba como secretaria del área y número dos de Patricia Bullrich.
La Oficina del Presidente (OPR) destacó que Monteoliva ha sido una «pieza fundamental de la ‘Doctrina Bullrich’», asegurando que su designación garantiza la continuidad de la lucha frontal contra el narcoterrorismo, las organizaciones criminales y el mantenimiento del orden en las calles. Su nombramiento era el más esperado, consolidándose como una victoria para la ministra saliente.
El cambio más resonante se da en el Ministerio de Defensa, que será liderado por el Teniente General Carlos Alberto Presti, hasta ahora Jefe del Estado Mayor General del Ejército.
Este nombramiento es un hito en la historia democrática reciente del país: es la primera vez desde la restitución democrática que una persona con una «intachable carrera militar» que ha llegado al más alto rango de su escalafón, estará al frente de la Defensa Nacional.
La Casa Rosada justificó esta decisión con un tono de reivindicación, esperando que esta tradición finalice la «demonización de nuestros oficiales, suboficiales y soldados».
La designación de Presti no fue la esperada por el ministro saliente, Luis Petri, y se atribuye a una decisión de la Presidencia, con fuerte influencia de la secretaria general, Karina Milei, con quien Presti mantiene una relación de cercanía. El Teniente General es considerado un «soldado» y un «excelente comandante operacional», pero su nombramiento, al ser un militar en actividad, genera especulaciones sobre posibles internas y una distorsión en la cadena de mandos con respecto a los jefes del Estado Mayor Conjunto (Xavier Isaac) y de otras fuerzas.
Ambos nombramientos, según el comunicado oficial, implican una «continuidad» del rumbo que los ministerios emprendieron desde diciembre de 2023, con la intención de tener «Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas firmes, profesionales y despolitizadas, bajo la conducción de expertos en sus respectivas áreas».
























