En la tranquila zona de chacras de Gomes, entre Alsina y la Ruta 22, un vecino mayor, fue víctima de una presunta estafa que ahora moviliza a su familia y a la comunidad.
Según el relato de allegados, el hombre tenía a la venta un carro tasado en 1.500.000 pesos. Sin embargo, alguien se presentó en el lugar y, aprovechando la desorientación del dueño, concretó la compra por apenas 5.000 pesos. La hija del vecino, visiblemente angustiada, sospecha que se trató de un acto deliberado: “Volvieron sabiendo que él está mal”, señaló en un mensaje que busca despertar la solidaridad de la comunidad.
El hecho pone en evidencia un problema recurrente, muchas veces invisibilizado: la exposición de las personas mayores o con patologías mentales a engaños y maniobras abusivas. En este contexto, la familia no sólo pide ayuda para difundir el caso y recuperar el bien perdido, sino que también alerta sobre la necesidad de prestar especial atención a quienes, por diversas circunstancias, pueden ser presa fácil de inescrupulosos.
La venta del carro a un precio tan inferior al valor real no puede explicarse sino por el aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad. Casos como este demuestran la importancia de fortalecer los lazos comunitarios y la responsabilidad individual para advertir y evitar injusticias. En sociedades sanas, la familia y los vecinos son la primera línea de defensa frente a estas conductas reprobables.
La hija del damnificado hizo un llamado a la solidaridad de todos los vecinos de la zona y de quien pueda aportar datos sobre el paradero del carro. “Quería pedirte que nos ayuden a difundir que estafaron a mi papá”, expresó, confiando en la fuerza del tejido social para restablecer lo perdido y, sobre todo, prevenir futuros abusos.
La denuncia ya está en conocimiento de las autoridades, pero el desenlace dependerá, como suele ocurrir, del compromiso colectivo para no ser indiferentes ante el abuso y la desprotección.

























