El sillón de la gobernación en Viedma fue el escenario de una cumbre de gabinete donde el mensaje de Alberto Weretilneck fue corto y al pie: eficiencia o nada. En un escenario económico que no da tregua, el mandatario provincial sentó a toda la primera línea de su equipo para realizar un repaso integral de la gestión y, sobre todo, bajar las directivas políticas de cara a los próximos meses. La premisa central del encuentro no dejó lugar a dobles interpretaciones: maximizar el valor de cada peso público mediante un control milimétrico del gasto en cada cartera.
El Ministro de Obras y Servicios Públicos, Alejandro Echarren, fue el encargado de hacer de vocero tras el cónclave, confirmando que el bisturí financiero está activo. El Ministerio de Hacienda, comandado por Gabriel Sánchez, mantendrá un monitoreo riguroso sobre las partidas de todos los ministerios. Esta disciplina fiscal es el combustible que el Gobierno necesita para sostener, entre otras cosas, el avance de las negociaciones paritarias con los gremios estatales, las cuales se vienen desarrollando en base a la evolución del índice de precios para cuidar el bolsillo de los trabajadores sin hacer saltar por los aires las arcas provinciales.
El otro gran pilar de la reunión fue la orden de «no aburguesarse en los despachos». Weretilneck insistió en la necesidad de sostener una presencia física constante en cada rincón de la provincia, escuchando las inquietudes de la comunidad y articulando de forma directa con los municipios, respetando las autonomías locales. En ese sentido, se ponderó el rol del programa Cerca (impulsado por la Secretaría General), una iniciativa que saca las oficinas estatales a las plazas y barrios para facilitarle el acceso a trámites y servicios esenciales a los vecinos, actuando como un termómetro directo de la realidad social.
A pesar del torniquete presupuestario general, el Gobierno ratificó que la obra pública estratégica ,especialmente la que cuenta con financiamiento de organismos internacionales, no se frena. La gran apuesta de la gestión sigue siendo la infraestructura sanitaria y los servicios básicos. Durante el encuentro se celebró la firma del contrato para el esperado nuevo hospital de Darwin, el inicio de los trabajos en Barda del Medio y Sierra Colorada, y el inminente acuerdo para levantar el hospital de Dina Huapi. Estas construcciones, sumadas a la expansión de las redes de gas natural y los programas de saneamiento, son las cartas que el oficialismo planea mostrar para demostrar que, incluso en épocas de vacas flacas, el Estado rionegrino sigue gestionando.
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