En una decisión sorpresiva, el gigante suizo de alimentos Nestlé anunció el despido inmediato de su CEO, Laurent Freixe, debido a una relación sentimental no informada con una subordinada directa, lo cual viola las normas internas de conducta de la empresa.
La situación salió a la luz por denuncias recibidas en primavera a través del canal interno «Speak Up». Aunque una primera investigación no halló pruebas, las denuncias persistentes llevaron al inicio de una segunda indagación más profunda, supervisada por el presidente del directorio, Paul Bulcke, y el director independiente principal, Pablo Isla, con apoyo de asesores externos. El resultado confirmó la relación sentimental, ratificando el incumplimiento del código de conducta.
En su comunicado, Bulcke describió la medida como «necesaria» y enfatizó que «los valores de Nestlé y una buena gobernanza constituyen los cimientos sólidos de nuestra compañía». El desempleo fue efectivo de inmediato y Freixe no recibirá compensación por su salida. Su repentina partida se suma a la crisis de liderazgo que atraviesa la empresa, con tres CEOs en poco más de un año.
La empresa nombró rápidamente como nuevo CEO a Philipp Navratil, un veterano de la compañía que dirige la unidad de Nespresso. Bulcke sostuvo que cuenta «con una presencia dinámica» y confió en que impulsará la estrategia de crecimiento y eficiencia.
Este episodio no solo ha generado inquietud entre los inversores, sino también críticas sobre la gobernanza corporativa de Nestlé, cuyo valor en bolsa no ha alcanzado el rendimiento de sus pares en los últimos años

























