Era mayo, mes de lanzamiento de la Agencia de Turismo de Río Negro (ATUR), diseñada para darle un impulso profesional y estratégico al turismo provincial. Pronto se vio el primer gran escollo: el concurso para elegir a su director ejecutivo se declaró desierto.
A pesar de recibir 37 postulaciones, el directorio –a cargo del secretario Ricardo Livington– determinó que ninguno de los aspirantes cumplía con el perfil requerido para el cargo. Así, la figura clave del organismo, equivalente a un CEO, se queda vacante otra vez.
Según explicó Livington, la provincia prefiere “esperar unos días más y no tomar decisiones apresuradas”, antes que designar a alguien sin la experiencia necesaria para liderar las campañas, presupuesto y articulación público–privada que el rol demanda.
Las tareas asignadas incluyen: ejecutar un presupuesto cercano a 1.000 millones de pesos, coordinar staff, gestionar marketing, infraestructura turística, y planificar estrategias. También se pide fluidez en inglés y conocimientos técnicos como inteligencia artificial
Mientras tanto, por ley, algunas funciones de ATUR seguirán bajo la órbita de la secretaría provincial de Turismo. Y para no dejar la gestión trunca, acaban de abrir un nuevo concurso, con cierre el 19 de junio, y sin la exigencia de residencia provincial, aunque mantienen el resto de los requisitos.

























