Vecinos de distintos barrios de General Roca ya ni se sorprenden: acequias repletas de basura, ramas, y un estado de abandono que se volvió parte del paisaje. En sectores como Mosconi y J. J. Gómez, las quejas no se detienen. Lo que antes eran canales de riego o drenaje hoy funcionan como basurales informales a cielo abierto. Y sí, donde no llega el barrendero, llega la botella de plástico.
Mientras tanto, proliferan los mosquitos, el olor se hace insoportable con el calor, y las acequias se llenan de sedimentos, desperdicios y frustración.
La respuesta oficial brilla por su ausencia. Algunos operativos municipales puntuales se hicieron, pero la falta de mantenimiento sostenido hace que la limpieza dure menos que una promesa de campaña. La postal se completa con restos de poda que llevan semanas sin retirarse y objetos tan variados como colchones, carritos de supermercado y hasta partes de muebles.
“Acá no se trata solo de estética. Es un problema de salud pública. Y además da bronca: uno cuida su vereda, y el canal de al lado es un chiquero”, dice una vecina que asegura haber hecho múltiples reclamos sin recibir respuesta.
Mientras tanto, la pregunta flota en el aire (junto al olor): ¿alguien se va a hacer cargo o seguiremos barriendo para adentro de la acequia?

























