La Justicia rionegrina formalizó la condena contra Gastón Ángel Costa, un hombre de treinta y siete años que protagonizó una intensa seguidilla de robos y hurtos en locales comerciales de Las Grutas y Catriel. Mediante la homologación de un acuerdo de juicio abreviado presentado por la fiscal Analía Díaz y el defensor oficial Rodrigo Martínez, el juez Guillermo Baquero Lazcano le impuso una pena de tres años de prisión en ejecución condicional. La resolución incluyó una sanción sumamente particular que le impedirá pisar el balneario de Las Grutas durante los próximos dos veranos, además de imponerle la estricta prohibición de acercarse a las víctimas de la comarca petrolera.
El raid delictivo del imputado comenzó durante la madrugada del pasado siete de marzo en el sector céntrico de Las Grutas. En un lapso de apenas dos horas, Costa arremetió contra cuatro establecimientos comerciales empleando un patrón repetitivo que consistió en romper las vidrieras a pedradas para apoderarse de bebidas alcohólicas, dinero en efectivo, indumentaria, lentes de sol y dispositivos electrónicos. Su raid veraniego culminó cerca de la Segunda Bajada, cuando la alerta de un residente permitió a los efectivos de la Comisaría 29° interceptarlo con los elementos sustraídos en su poder, quedando inicialmente imputado pero en libertad.
Pocas semanas después, el condenado trasladó sus maniobras delictivas a la ciudad de Catriel. El nueve de abril destruyó el cristal de un reconocido restaurante pero no logró traspasar la reja de seguridad, siendo detenido en las inmediaciones. Casi un mes más tarde fue atrapado tras sustraer una botella de licor de una despensa bajo la modalidad de hurto. El episodio más grave aconteció el once de junio en un kiosco de la avenida San Martín, donde amenazó al empleado con un objeto que simulaba ser un arma de fuego para apoderarse de veintiséis mil pesos. En esa ocasión, el propio trabajador junto a un grupo de remisores lo persiguieron, lo redujeron en la vía pública y lo entregaron a la policía.
A pesar de la gravedad y la acumulación de causas, el hecho de no contar con antecedentes penales previos le permitió acceder al beneficio de la condena en suspenso y recuperar la libertad de manera inmediata. Sin embargo, para evitar el cumplimiento efectivo de la pena en un penal, Costa deberá someterse durante dos años al control del Patronato de Presos y Liberados, presentarse cada dos meses en la comisaría de Catriel, fijar un domicilio legal y abstenerse por completo del consumo de estupefacientes y del abuso de alcohol, sumado a la imposibilidad de ingresar a la villa balnearia.
























