La noche de Cipolletti se vio sacudida este último fin de semana por un fuerte operativo preventivo que puso el foco en la circulación de estupefacientes en eventos masivos. Personal de la división Toxicomanía, en conjunto con efectivos de prevención, desembarcó de manera sorpresiva en una fiesta electrónica que congregaba a cientos de jóvenes. El objetivo fue claro: montar puestos estratégicos en los ingresos y realizar recorridas permanentes dentro del recinto para frenar el consumo y, fundamentalmente, la venta de sustancias ilícitas en un entorno que suele ser vulnerable a este tipo de prácticas.
El resultado del procedimiento fue calificado como contundente por las autoridades, ya que se logró retirar del circuito ilegal una variada gama de estupefacientes que incluyen anfetaminas, metanfetaminas, cocaína y marihuana. Según las estimaciones oficiales, el valor total de lo incautado ronda el millón de pesos. Un dato que no pasó desapercibido para los investigadores es que gran parte de la droga ya se encontraba fraccionada y lista para el consumo inmediato, lo que refuerza la hipótesis de que el lugar funcionaba como un punto de comercialización activa durante el transcurso de la fiesta.
Como consecuencia directa del despliegue, unas 20 personas, en su mayoría jóvenes y adultos oriundos de diversas localidades del Alto Valle, quedaron vinculadas a causas por infracción a la Ley de Estupefacientes (23.737). La investigación quedó bajo la órbita del fiscal federal Matías Zanona, quien ordenó el secuestro inmediato de todas las sustancias y el inicio de las diligencias judiciales correspondientes. Este tipo de intervenciones busca no solo castigar la tenencia, sino desarticular la logística de distribución que aprovecha la masividad de estos encuentros para operar con cierta impunidad.
Desde el Ministerio de Seguridad subrayaron que esta problemática se encuentra en franco crecimiento, con una presencia cada vez mayor de drogas de diseño y sintéticas en la región. El operativo de este fin de semana no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de controles intensificados en Cipolletti y Fernández Oro durante los meses de marzo y abril, donde también se detectó el uso de ketamina y otros comprimidos. La coordinación entre la Policía, la Senac y la Justicia Federal parece ser la nueva hoja de ruta para intentar desalentar un fenómeno que se repite en cada gran evento del Alto Valle.

























