Durante una conferencia de prensa, Trump declaró que “literalmente acabamos de disparar a un barco que transportaba drogas” en el sur del Caribe, señalando que “son muchas drogas (…) vinieron desde Venezuela”. Acompañó su anuncio con la publicación de un video en la red Truth Social que muestra un bólido reducido a escombros en alta mar. 
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, calificó la acción como un “ataque letal” contra una embarcación operada por una “organización narcoterrorista” identificada como el cártel Tren de Aragua. Ese grupo, con base en Venezuela, está incluido en la lista de organizaciones terroristas designadas por EE. UU.
Según Trump, el ataque no dejó víctimas entre fuerzas estadounidenses. La operación coincide con el despliegue de buques de guerra, incluido un submarino nuclear, en la región del Caribe frente a Venezuela, pautado hace semanas como parte de una ofensiva contra el narcotráfico.
El presidente venezolano Nicolás Maduro condenó el ataque, advirtió sobre una inminente escalada e insinuó la posibilidad de una respuesta armada si se vulnera la soberanía nacional.
Este hecho representa una fuerte intensificación en el uso de la fuerza militar por parte de EE. UU. en la región, marcando un punto de tensión significativa en la ya convulsionada relación bilateral.

























