Una historia marcada por la unión fraternal encontró cierre judicial en el fuero de Familia de General Roca. Tres hermanos de 11, 9 y 7 años fueron adoptados por tres familias distintas, pero la decisión de la jueza aseguró que los niños mantendrán su vínculo biológico.
Todo comenzó en una plaza, donde entre mates, juegos y charlas, los hermanos conocieron a quienes serían sus nuevas familias. Desde entonces, comparten salidas al cine, paseos al río, cumpleaños y comidas, fortaleciendo un lazo que trasciende los hogares individuales.
El proceso se inició a mediados de 2024, cuando las guardas con fines de adopción fueron otorgadas a las familias inscriptas en el Registro de Aspirantes a Guarda. Los informes técnicos del Equipo Interdisciplinario destacaron avances emocionales, cognitivos y sociales en los niños, además de resaltar el compromiso de los adultos para sostener la relación fraterna.
La jueza fundamentó su decisión en normativa nacional e internacional que prioriza el interés superior del niño, el derecho a la identidad y a crecer en un entorno familiar seguro y afectivo. En este marco, aplicó el artículo 621 del Código Civil y Comercial, que permite conservar ciertos vínculos jurídicos en adopciones plenas, resguardando así la fraternidad.
Los fallos también autorizaron el cambio de nombre solicitado por los niños y remarcaron que las configuraciones familiares actuales deben comprenderse desde un enfoque dinámico de la identidad.
Con estas resoluciones, tres familias lograron consolidar la adopción plena y, al mismo tiempo, garantizar que los hermanos sigan unidos, compartiendo una vida marcada por la continuidad afectiva y el reconocimiento de sus orígenes.

























