El siniestro se produjo en las inmediaciones de la estación de Urda, en la línea de alta velocidad que une Madrid con Andalucía, tras una colisión por alcance entre un tren de Renfe y otro de la firma Iryo. El joven argentino, que viajaba a bordo de una de las formaciones, explicó que el convoy llevaba detenido media hora debido a un inconveniente técnico previo anunciado por los altavoces, y que el impacto se desencadenó por una falla en los radares tras la habilitación de salida.
La violencia del choque lo despidió de su asiento de manera inmediata, provocándole lesiones en la cabeza y las extremidades inferiores al golpearse contra los distintos elementos del interior del vagón. En medio del terror generalizado, los pasajeros sufrieron cortes y golpes mientras intentaban golpear las paredes para escapar ante el temor de una nueva colisión.
Tras lograr salir por una de las salidas de emergencia, el sobreviviente cuestionó la demora en la asistencia oficial y destacó que fueron los propios civiles quienes brindaron los primeros auxilios entre los escombros y heridos. A pesar del profundo estado de shock y las heridas sufridas, el joven expresó su agradecimiento por haber podido sobrevivir a la catástrofe ferroviaria.
























