La modificación del régimen de Zona Fría volvió a generar cruces políticos en Río Negro. El legislador provincial Fernando Frugoni, de la Coalición Cívica ARI, apuntó contra los diputados nacionales Aníbal Tortoriello, Lorena Villaverde y Sergio Capozzi, y contra el senador Enzo Fullone, por haber acompañado con sus votos la reforma sancionada por el Congreso de la Nación.
“Los cuatro legisladores nacionales de Río Negro, libertarios o aliados del oficialismo nacional, votaron a favor de una modificación que perjudica directamente el bolsillo de los rionegrinos”, afirmó Frugoni.
El punto central de la discusión está en cómo se calcula ahora el beneficio. Hasta la reforma, la bonificación de Zona Fría se aplicaba sobre una base tarifaria más amplia. Con el nuevo esquema, el descuento para los usuarios que mantienen el régimen se concentra sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte, conocido como PIST. Eso significa que otros componentes de la factura, como transporte, distribución y cargos fijos, dejan de quedar alcanzados de la misma manera por el descuento.
“Dicho de manera sencilla: los patagónicos seguimos teniendo, en los papeles, un descuento del 50%, pero ese porcentaje se aplica sobre una parte mucho menor de la factura. Conservar el porcentaje no significa conservar el mismo beneficio económico”, sostuvo Frugoni.
Un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calculó que, para usuarios patagónicos que mantienen nominalmente la bonificación del 50%, el cambio metodológico podría generar un incremento de bolsillo cercano al 60%.
La estimación parte de que el precio del gas representa aproximadamente entre el 35% y el 45% de la factura, mientras que distribución, transporte e impuestos completan el resto. Al concentrarse la bonificación únicamente sobre el PIST, el beneficio efectivo termina siendo menor. Frugoni aclaró que ese 60% es una estimación y que el impacto final dependerá de la composición de cada factura y del nivel de consumo.
“Estamos hablando de una estimación técnica, cuyo impacto concreto dependerá de la composición de cada factura y de las condiciones de consumo”, señaló. La reforma mantiene a la Patagonia dentro del régimen de Zona Fría, pero modifica la metodología mediante la cual se aplica el subsidio. Esa diferencia es precisamente el eje de la controversia.
“El gas en la Patagonia no es un lujo ni un consumo prescindible. Es una necesidad básica, determinada por nuestras condiciones climáticas”, afirmó Frugoni. Finalmente, desafió a los legisladores nacionales que acompañaron la reforma a explicar públicamente cuál será el impacto efectivo sobre las facturas. “No alcanza con decir que se mantiene la Zona Fría; hay que explicar cuánto más van a pagar los usuarios”, concluyó.























