El panorama para el comercio minorista pyme sigue siendo cuesta arriba. Según el último relevamiento de CAME, abril cerró con una contracción interanual del 3,2% a valores constantes, marcando un retroceso que no solo se siente en la comparación con el año pasado, sino también en el día a día, con una caída mensual del 1,3%. Estos números terminan de configurar un primer cuatrimestre difícil, donde la actividad acumulada ya registra un saldo negativo del 3,5%. En la calle, el escenario se traduce en locales que ven pasar a los clientes con bolsas más livianas y un comportamiento de compra que se ha vuelto quirúrgico: la gente busca financiamiento, caza ofertas y prioriza lo estrictamente necesario.
El análisis por sectores es una radiografía del momento económico. Seis de los siete rubros relevados están en terreno negativo, con caídas que duelen especialmente en el consumo no esencial. El sector de Bazar y decoración se llevó la peor parte con un desplome del 12,3%, seguido por Perfumería con un -7,2% y Ferretería y materiales de construcción con un -4,2%. En la vereda opuesta, el segmento de Farmacia aparece como el único oasis, con una suba del 6,1%, un comportamiento lógico cuando se entiende que, en tiempos de ajuste, los medicamentos son de lo último que se resigna.
«El 58,7% de los comerciantes considera que el contexto actual no es propicio para invertir, atrapados entre la inestabilidad de los precios de reposición y una demanda interna que no reacciona».
A pesar del pesimismo general, hubo un pequeño respiro en el entorno digital. Las ventas online de los comercios físicos registraron un crecimiento interanual del 8%, lo que demuestra que el consumidor está migrando sus hábitos hacia la red en busca de mejores precios y comodidad. Sin embargo, este buen desempeño del canal electrónico no tuvo el volumen suficiente para compensar la caída estrepitosa del mostrador tradicional. Los propietarios de pymes señalan que la rentabilidad está «al límite», asfixiada por el incremento en los servicios básicos y los gastos fijos que no perdonan, incluso cuando el ticket promedio baja.
Hacia adelante, el clima es de cautela extrema. Aunque el 37,2% de los encuestados todavía guarda la esperanza de una mejora en los próximos doce meses, la mayoría prefiere mantener una posición defensiva. La recuperación del sector comercial hoy parece estar atada a una única variable: la recomposición del bolsillo de la gente. Sin un ingreso real que le gane a la estructura de gastos cotidianos, el comercio de barrio seguirá operando bajo un esquema de supervivencia, esperando que la estabilidad percibida por el 53,3% de los dueños se transforme finalmente en crecimiento genuino.
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