La noche del lunes 11 de noviembre de 2025 pudo haber terminado en drama, pero la pericia y humanidad de un grupo de efectivos policiales del Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (COER) cambiaron el destino.
Pasadas las 22 horas, una joven madre de 24 años irrumpió en la base de la unidad, ubicada en el barrio Ferri de Cipolletti, con su pequeña hija en brazos. La beba no respiraba y presentaba convulsiones.
Los agentes, sargentos Jaime Damián Pereira y Jorge Damián Burgos, y el cabo 1° Julián Alejandro Busnadiego, activaron inmediatamente el protocolo de emergencia. Sin perder un segundo, uno de los efectivos comenzó a realizar las maniobras de resucitación cardio pulmonar (RCP), mientras sus compañeros preparaban el móvil policial para el traslado de urgencia.
Carrera contrarreloj y el llanto de alivio
La urgencia era total. Los policías, con la beba a bordo y continuando las maniobras de reanimación, iniciaron una carrera desesperada hacia el Hospital Pedro Moguillansky. Otras unidades de Cipolletti se sumaron al operativo, abriendo un código rojo para despejar el camino con sirenas.
La coordinación y el esfuerzo sostenido dentro del vehículo marcaron la diferencia. Justo antes de llegar a la guardia del hospital, la beba comenzó a reaccionar.
Una vez en el centro médico, un llanto «rompió el silencio y devolvió el alivio a todos». La pequeña recuperó los signos vitales estables, y el personal médico reconoció la intervención policial como clave y determinante para salvar la vida de la niña.
El Ministerio de Seguridad de Río Negro destacó el accionar «decidido y humano» de los efectivos, subrayando que su compromiso, sumado a la capacitación en RCP, fue lo que permitió devolverle la esperanza a la familia.

























