El intendente de Allen, Marcelo Román, ha calificado la situación en su ciudad como «insostenible» y ha utilizado sus redes sociales para solicitar ayuda al gobernador de la provincia y al presidente Javier Milei. Sus declaraciones se producen en medio de una profunda crisis municipal marcada por paros de trabajadores estatales, acusaciones de corrupción y un Concejo Deliberante paralizado.
Román aseguró que un grupo reducido de entre 15 y 20 empleados de los gremios Soyem, ATE y UPCN mantienen «de rehenes» a la ciudad, a pesar de que el 95% del personal municipal sigue trabajando. El intendente denunció que las protestas se han vuelto violentas, con agresiones físicas a funcionarios y policías, rotura de puertas y retención de vehículos del corralón.
El conflicto se centra en una discusión salarial. Román explicó que su administración ya ha otorgado un aumento del 200% en 2024 y un 59% adicional este año. Sin embargo, los gremios reclaman más, y el intendente sostiene que el municipio no puede afrontar mayores aumentos debido a los bajos ingresos por coparticipación y recaudación. «Un empleado recién ingresado cobra de bolsillo $1.200.000», afirmó Román, y añadió que la oferta de un 1% mensual hasta fin de año fue rechazada.
El jefe comunal también denunció que las protestas tienen un trasfondo político y que militantes ajenos al municipio están participando en las manifestaciones, causando destrozos y actos vandálicos. «Es insostenible. Les pido coherencia porque están invadiendo el derecho a trabajar de los demás», señaló.
Finalmente, Román hizo un llamado desesperado a las máximas autoridades: «Le pido al gobernador que nos dé una mano, que nos dé una solución. También al presidente de la Nación que se haga eco de la situación. Allen necesita ayuda urgente».

























