• Tras la fuerte suba del dólar luego de las elecciones en Buenos Aires y su cotización por encima de los $1.400, los precios de los combustibles se vieron afectados directamente.
• En promedio, el aumento de nafta y gasoil se ubica entre 5 % y 6 % durante los últimos ~45 días.
• Las petroleras ya no comunican públicamente los cambios en los surtidores. En junio, el gobierno derogó la obligación de informar aumentos o bajas de combustibles, lo que generó que el mercado deje de tener un precio de referencia visible.
• YPF incorporó un sistema de “micropricing”, que implica variaciones constantes de los precios según zona geográfica (170 corredores) y horarios del día.
El dólar escaló y los mercados caen: bonos y acciones del país sufren hasta un 6 %
Los mercados locales enfrentan otra jornada complicada: el dólar minorista se elevó hasta $1.465 en el Banco Nación, al tiempo que el dólar “tarjeta” —sumando el recargo impositivo— superó los $1.900. El dólar mayorista también mostró signos de presión, quedando apenas un 1,1 % por debajo del techo de la banda cambiaria. 
En paralelo, los activos argentinos sufrieron bajas destacadas: bonos soberanos se hundieron hasta aproximadamente un 6 %, mientras que las acciones tanto en mercados locales como en ADRs internacionales también mostraron pérdidas de magnitud similar. El índice S&P/Merval retrocedió cerca de un 2,5 %, mientras que ciertos títulos del sector bancario, energético y de servicios lideraron las bajas.
Varios analistas coinciden en que este combo de suba cambiaria y caída en la renta variable se relaciona directamente con el impacto de las elecciones de la provincia de Buenos Aires. Aunque para el gobierno la política de bandas de flotación continúa siendo defendida como herramienta de contención, los inversores actúan con cautela, observando cómo se alinearán las decisiones monetarias en los próximos meses. 
El riesgo país, que mide el sobrecosto que paga Argentina para endeudarse comparado con bonos estadounidenses, también se vio incrementado, reflejando la mayor percepción de riesgo por parte de los mercados ante la inestabilidad política y económica.
























