El lunes por la noche, en un clima de alta tensión, la comisión directiva del Club Cipolletti emitió un comunicado en redes sociales en el que informó haberse puesto a disposición de la justicia tras los incidentes ocurridos en La Visera de Cemento, luego del encuentro por el Torneo Federal A. Varios dirigentes reconocieron sentirse fuertemente afectados por la situación, al punto de barajar la posibilidad de renunciar colectivamente.
“Se analizan renuncias en la comisión directiva, es una posibilidad dar un paso al costado. Vamos a esperar hasta que la policía y la fiscalía actúen, esto sucedió en la vía pública. Estamos muy amargados y podríamos abandonar todo”, declaró Marcelo Bastías, en comunicación con LM.
Al finalizar el partido contra Ciudad Bolívar, una facción de la hinchada denominada «La 69» protagonizó disturbios en las inmediaciones del estadio. Se lanzaron piedras hacia efectivos policiales, lo que derivó en la intervención de fuerzas como el COER con gases lacrimógenos y postas de goma, generando caos y preocupación entre personas presentes en el lugar. Hubo cinco detenciones y un policía resultó herido.
La postura unánime de los dirigentes refleja el desgaste emocional y la desazón ante un episodio que atenta contra la seguridad y el espíritu deportivo. El ambiente en Cipo no solo enciende el debate sobre futuros renunciamientos, sino que también alerta sobre el impacto que la violencia puede tener en la estructura del club albinegro.

























