La Justicia de Cipolletti autorizó a un hombre a suprimir el apellido paterno y transmitir solo el materno a su hijo, en resguardo de la identidad
Un fallo del fuero de Familia de Cipolletti reconoció el derecho de un hombre a cambiar su apellido y suprimir el paterno, ligado a la figura de un progenitor violento y socialmente rechazado en su comunidad. La decisión también alcanzará a su hijo recién nacido, garantizando que no herede esa carga simbólica.
El hombre explicó que atravesó una infancia marcada por el abandono y la violencia de su padre, y que desde siempre se presentó socialmente como hijo de su madre, quien lo crió y sostuvo en todo sentido. La noticia de la llegada de un hijo precipitó su decisión: no quería que esa marca familiar se transmitiera a otra generación.
Fundamentos del fallo
El tribunal recordó que el nombre forma parte esencial del derecho a la identidad, y que el artículo 69 del Código Civil y Comercial permite el cambio de apellido cuando existen justos motivos, entre ellos la afectación de la personalidad. Asimismo, citó el artículo 18 del Pacto de San José de Costa Rica, que protege el derecho a un nombre y a los apellidos de los padres.
Durante el proceso judicial se sumaron informes del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI), que corroboraron que el hombre comprendía plenamente el alcance de su decisión y que no se identificaba con el linaje paterno, reconociendo como propio el de su madre.
Una decisión con impacto generacional
La sentencia consideró acreditado que portar el apellido paterno generó un perjuicio emocional y social en el hombre, y que su pedido responde al interés superior de su hijo, quien crecerá con un apellido con el que pueda sentirse orgulloso e identificado.
El fallo ordenó la supresión oficial del apellido paterno, disponiendo que en adelante el hombre y su hijo lleven únicamente el apellido materno. La decisión fue comunicada al Registro Civil y a los organismos correspondientes para su registro.
Se trata de un pronunciamiento que reafirma el derecho a la identidad y la protección frente a situaciones de violencia familiar y estigmatización social, garantizando que nuevas generaciones puedan construir su historia con mayor libertad.

























