El 9 de julio de 1816, en la emblemática Casa de Tucumán, se firmó el Acta de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ese día representó la culminación de años de lucha luego de la Revolución de Mayo de 1810, y el acto simbólico que consolidó la ruptura con la monarquía española.
La sesión estuvo bajo la presidencia del abogado sanjuanino Francisco Narciso de Laprida, y acompañada por el vicepresidente Mariano Boedo. Los secretarios del acto fueron José Mariano Serrano y Juan José Paso.
El Congreso contó con la presencia de 33 diputados (aunque algunos artículos mencionan 28), que debatieron durante días el texto de independencia. En la firma del acta, quedaron plasmados diputados de múltiples provincias, entre ellos:
- De Buenos Aires: Antonio Sáenz, José Darragueira, Cayetano José Rodríguez, Pedro Medrano, Esteban Agustín Gascón y Tomás Manuel de Anchorena.
- De Catamarca: Manuel Antonio Acevedo y José Eusebio Colombres.
- De Charcas (hoy Bolivia): Mariano Sánchez de Loria y José Severo Malabia.
- De Chichas (también actual Bolivia): José Andrés Pacheco de Melo.
- De Córdoba: Eduardo Pérez Bulnes, José Antonio Cabrera y Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera.
- De Jujuy: Teodoro Sánchez de Bustamante.
- De La Rioja: Pedro Ignacio de Castro Barros.
- De Mendoza: Tomás Godoy Cruz y Juan Agustín Maza.
- De Mizque: Pedro Ignacio Rivera.
- De Salta: José Ignacio de Gorriti.
- De San Juan: Fray Justo Santa María de Oro.
- De Santiago del Estero: Pedro Francisco de Uriarte y Pedro León Gallo.
- De Tucumán: Pedro Miguel Aráoz y José Ignacio Thames.
El acta comienza invocando la autoridad divina, la representación de los pueblos y el reclamo por “la justicia que regla nuestros votos”, y fue suscripta solemnemente por los diputados ese histórico 9 de julio. Poco después de la firma, la población celebró con fervor patriótico, extendiéndose los festejos por toda la ciudad tucumana.
Finalmente, la Casa de Tucumán fue elevada a monumento histórico nacional en 1941. Hoy custodia el espíritu de aquella jornada fundacional, testigo de la identidad argentina.

























