El martes 10 de junio por la noche, con una temperatura bajo cero y un viento que calaba los huesos, decenas de militantes, agrupaciones sociales y referentes históricos del peronismo roquense se movilizaron por las calles de la ciudad hasta los tribunales federales. ¿El motivo? Rechazar el fallo que condena a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y la deja al borde de una prisión efectiva.
Pero mientras la militancia peronista ponía el cuerpo, una gran ausente llamó la atención de todos: la intendenta Emilia Soria. ¿Dónde estaba? ¿Por qué no salió a acompañar a sus compañeros y compañeras de proyecto político? ¿Por qué no dijo ni una palabra? ¿Por qué el silencio?
La pregunta resuena fuerte en los pasillos partidarios y ya empezó a generar ruido interno:
¿Es Emilia Soria realmente peronista o es peronista solo cuando le conviene?
¿Acompaña el modelo nacional y popular o lo esconde debajo de la alfombra cuando el termómetro electoral le indica que Cristina “no mide”?
¿Eligió quedarse en su casa, en la comodidad de su entorno, mientras la base peronista ponía el pecho por una de las figuras más relevantes del movimiento?
La movilización no fue masiva, pero sí cargada de convicción. Las banderas flameaban y los cantos retumbaban en la noche helada. El peronismo auténtico, el que no se borra cuando las papas queman, se hizo presente. Por eso, la ausencia de la intendenta generó bronca y desilusión.
Algunos ya lo dicen sin filtros: “Emilia es kirchnerista cuando le suma y silenciosa cuando le resta”. Otros van más allá y se preguntan si su proyecto político tiene algo que ver ya con el peronismo o si no es, en realidad, una marca personal desligada de cualquier construcción colectiva.
La pregunta es tan incómoda como necesaria:
👉 ¿Qué representa hoy Emilia Soria para el peronismo de Roca?
👉 ¿Es la conductora del movimiento o es simplemente una administradora de la municipalidad con perfil bajo y cálculo electoral?
👉 ¿Cuál es su lugar en esta etapa de persecución judicial a CFK?
Lo cierto es que la grieta no es solo entre partidos, sino también dentro del peronismo roquense. Y si la intendenta decide seguir jugando a la moderación silenciosa, quizás pronto su propio espacio le pida explicaciones.

























