El intendente de Campo Grande, Ariel Rivero, no deja lugar a dudas sobre su alineamiento político: su corazón (y su discurso) laten al ritmo libertario. En una entrevista reciente, Rivero dejó una declaración que no pasó desapercibida: “Milei es uno solo, pero somos millones los que lo acompañamos. Yo soy, orgullosamente, uno de ellos”.
Fiel a su estilo directo y sin filtro, el dirigente petrolero no escatimó elogios al presidente y redobló la apuesta: aseguró que está dispuesto a jugar en cualquier terreno electoral donde se lo necesite, ya sea como gobernador, legislador o lo que la “causa” demande. Según él, lo importante es consolidar el proyecto libertario en la provincia. Porque, claro, Milei no necesita clones, necesita soldados.
Rivero también aprovechó la ocasión para apuntar contra los que, según él, “esperaban que el Gobierno nacional fracasara en tres meses”. Les mandó un mensaje directo: “Se equivocaron feo”. Y aunque reconoció que el camino es difícil y que la situación económica es compleja, defendió el rumbo como si estuviera viendo ya los brotes verdes… aunque todavía no se sepa si son de trigo o de pasto sintético.
En clave local, el intendente dejó claro que en Río Negro “hay espacio para un nuevo liderazgo”, y que no tiene miedo de confrontar con los partidos tradicionales. Su sueño: armar un frente libertario fuerte en la provincia, con presencia en cada rincón del mapa. “Hay muchos dirigentes valiosos en Río Negro que están con Javier y no se animan a decirlo. Yo sí lo digo”, tiró, como quien sugiere que el libertarismo todavía es medio “underground” en la política rionegrina.
Mientras tanto, en Campo Grande, Rivero sigue en modo campaña permanente. Y aunque las elecciones no están a la vuelta de la esquina, él ya se puso la camiseta y se subió al ring. Porque en este juego, los tiempos los marca Milei. Y Rivero, al parecer, se anotó para todas las rondas.

























