La investigación por el crimen de Franco Morales, ocurrido a mediados de mayo en la localidad de Allen, sumó un nuevo capítulo en los tribunales zonales. En el marco de una audiencia de revisión solicitada por las partes, los jueces intervinientes ratificaron la prórroga de la prisión preventiva para los dos hombres imputados como coautores del hecho, quienes permanecerán privados de su libertad al menos hasta el próximo mes de noviembre mientras la fiscalía avanza en la recolección de elementos probatorios.
El tribunal resolvió avalar lo actuado por la fiscalía al considerar que continúan vigentes los peligros de entorpecimiento de la investigación y de fuga. La querella que representa a la familia de la víctima acompañó el pedido del Ministerio Público Fiscal, remarcando la importancia de mantener la medida coercitiva para garantizar que los testigos clave del expediente puedan declarar sin condicionamientos ni presiones en las instancias previas al debate oral.
Durante la audiencia, las defensas particulares de los acusados intentaron morigerar la situación procesal de sus asistidos solicitando la moratoria de la detención en un establecimiento penal o el beneficio de la prisión domiciliaria. Sin embargo, los magistrados desestimaron de plano las pretensiones de los letrados defensores, argumentando que la gravedad de la pena en expectativa y las circunstancias en las que se produjo el ataque armado justifican plenamente el mantenimiento de la prisión preventiva en una unidad carcelaria.
Con la extensión de los plazos procesales ratificada hasta noviembre, el caso entra en una etapa decisiva para la formulación del control de acusación y el posterior pedido de apertura del juicio. Morales fue asesinado en el marco de un ataque con armas de fuego en el barrio Costa Oeste, un episodio que conmocionó a la comunidad alense y que mantiene a las autoridades judiciales abocadas a reconstruir la dinámica exacta del homicidio para llevar a los responsables ante un tribunal de juicio.

























