La política rionegrina aceleró sus tiempos esta semana con una definición que el peronismo local aguardaba con impaciencia. María Emilia Soria confirmó sin ambigüedades que competirá por la gobernación de la provincia, poniendo fin a la incertidumbre que reinaba en las filas del PJ. Sin embargo, el anuncio de la intendente de Roca no se limitó a una postulación partidaria tradicional; Soria dejó claro que su ambición es construir una propuesta que trascienda las fronteras del justicialismo, aspirando a liderar un espacio político más amplio que logre captar a sectores desencantados con el actual rumbo provincial.
Este movimiento no solo busca ordenar a la «tropa» propia, sino que también dispara un reordenamiento preventivo en su bastión electoral. Mientras la intendenta proyecta su figura a nivel provincial, en Roca comienza a madurar la posible candidatura de su hermano, Carlos Soria hijo, para sucederla en el sillón municipal. Aunque desde el entorno familiar advierten que los tiempos para esa definición local serán más largos, la sola mención de una continuidad del apellido Soria en la ciudad refuerza la idea de un proyecto político que busca blindar su base territorial mientras se lanza a la conquista del territorio rionegrino.
En una muestra de su estrategia de expansión, Soria protagonizó uno de los encuentros más comentados de la semana al reunirse en Roca con el exintendente de Bariloche, Gustavo Gennuso. La cita tiene una carga simbólica y operativa de alto impacto: Gennuso, una figura clave de Juntos Somos Río Negro, atraviesa hoy un fuerte enfrentamiento con el gobernador Alberto Weretilneck. Para la intendenta roquense, «sumar miradas» de referentes de la ciudad más poblada de la provincia es un paso vital para equilibrar la balanza electoral, especialmente en un distrito donde el peronismo ya ha mostrado su fortaleza en elecciones nacionales recientes.
Finalmente, la salida definitiva de Soria a la arena provincial se produce en medio de un clima de confrontación directa con el oficialismo de Viedma. Tras el impulso de Weretilneck a un «frente anti-Soria» en Roca y las críticas cruzadas por la parálisis del desarrollo vinculado a Vaca Muerta y la Ruta 22, la intendenta ha decidido responder con política de alianzas. Con el peronismo nuevamente encolumnado tras su liderazgo, Soria apuesta a capitalizar las fisuras internas de Juntos Somos Río Negro y la fragmentación del escenario político para posicionarse como la principal alternativa de cambio en la provincia.

























