En un escenario cargado de simbolismo político y proyecciones económicas, el Gobierno Nacional presentó en San Juan la Mesa Federal Minera. El evento, liderado por la Secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, buscó consolidar un ámbito de articulación público-privada para acelerar inversiones estratégicas en cobre y litio. La presencia de la funcionaria más cercana al presidente Javier Milei fue una señal inequívoca del peso que la Casa Rosada le asigna a la actividad. Sin embargo, la nota discordante de la jornada fue la silla vacía de Alberto Weretilneck. A pesar de haber confirmado inicialmente su asistencia ante las autoridades sanjuaninas, el gobernador de Río Negro optó por permanecer en General Roca para anunciar una nueva sede de la Secretaría de Energía, profundizando el distanciamiento que viene ensayando respecto al ecosistema libertario.
Desde el entorno de la gobernación rionegrina se apresuraron a aclarar que la ausencia no responde a una falta de interés en la actividad minera. Por el contrario, la gestión de Weretilneck viene impulsando con fuerza el proyecto Calcatreu y el desarrollo industrial en la zona de Ingeniero Jacobacci. No obstante, en los pasillos de la política provincial trascendió que el mandatario buscó evitar la fotografía junto a Karina Milei, en una maniobra que busca proteger su perfil provincialista ante la caída de imagen del Gobierno Nacional. Este movimiento se alinea con sus recientes declaraciones sobre el «rompimiento del contrato moral» por parte del Ejecutivo nacional, marcando una frontera clara entre la agenda productiva provincial y el alineamiento político irrestricto que pretendía la Casa Rosada.
Mientras en Río Negro se marcaba esa distancia, en San Juan el clima fue de optimismo empresarial. El encuentro reunió a gobernadores de provincias con fuerte perfil minero como Catamarca, Mendoza, Jujuy y la propia San Juan, además de mandatarios de provincias industriales como Córdoba y Santa Fe. Durante su intervención, Karina Milei fue crítica con las gestiones pasadas, atribuyendo a la «impericia e ideología» el retraso de Argentina frente a Chile. La secretaria destacó que mientras el país vecino exportó más de 50.000 millones de dólares en 2023, Argentina apenas alcanzó los 4.000 millones, una brecha que el actual gobierno pretende cerrar mediante herramientas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y reformas a la Ley de Glaciares.
Los participantes de la mesa coincidieron en que el ordenamiento macroeconómico y la seguridad jurídica son los pilares necesarios para que los 42.000 millones de dólares en proyectos mineros que hoy contempla el RIGI comiencen a concretarse. El gobernador sanjuanino, Marcelo Orrego, y el ministro del Interior, Diego Santilli, reforzaron la idea de transformar a la Argentina en un «país minero» de manera definitiva. Desde el sector empresarial, representado por la Cámara Argentina de Empresas Mineras, se calificó este período como un «momento bisagra» donde la macroeconomía finalmente parece alinearse con las necesidades de la industria, permitiendo que el debate pase de la teoría a la generación efectiva de empleo genuino en las comunidades cordilleranas.
El faltazo de Weretilneck deja en evidencia que, aunque los objetivos económicos puedan ser coincidentes, el costo político de la cercanía con la gestión de Milei es una carga que el rionegrino ya no está dispuesto a pagar. Al refugiarse en sus propios anuncios energéticos en el Alto Valle, el gobernador envió un mensaje de autonomía: Río Negro desarrollará sus recursos mineros y energéticos bajo su propio manual, lejos de las puestas en escena nacionales y priorizando el blindaje de su estructura política local ante un escenario nacional que percibe como fragmentado y conflictivo.

























