El INDEC dio a conocer los números finales del 2025 y el balance arroja un crecimiento del 4,4% en el Producto Interno Bruto (PIB). El dato fue recibido con euforia en la Casa Rosada; el ministro Luis Caputo destacó que se alcanzó un récord histórico, superando el techo de 2022, mientras que el presidente Javier Milei ratificó en redes sociales que «todo marcha acorde al plan».
Sin embargo, detrás del número general se esconde una realidad de «dos velocidades»: mientras los sectores extractivos vuelan, la economía de «calle» —la que más se siente en ciudades como General Roca— muestra signos de fatiga.
Los ganadores y perdedores del modelo
El informe del INDEC revela una marcada heterogeneidad sectorial que explica dónde está hoy el dinero:
- Los que suben: La Intermediación Financiera (bancos) lideró con un salto del 24,7%, seguida por la Minería (8%) y el Agro (16,1% en el último trimestre). También hubo una recuperación en Hoteles y Restaurantes.
- Los que bajan: La Industria Manufacturera cayó un 5% interanual al cierre del año, y el Comercio (mayorista y minorista) retrocedió un 2,2%. La construcción y el servicio doméstico también terminaron en terreno negativo.
El consumo resiste, pero la inversión preocupa
Un dato que llamó la atención de los analistas es la fortaleza del consumo privado, que creció un 7,9% anual. No obstante, el semáforo amarillo se encendió en la inversión, que tras un arranque explosivo, encadenó tres trimestres consecutivos de caída, cerrando el año con un retroceso del 2,8% en el último periodo.
Según los especialistas, el repunte exportador de fin de año tuvo un componente «extraordinario»: la rebaja de retenciones que empujó la liquidación de 5 millones de toneladas de soja, un fenómeno que difícilmente se repita con la misma intensidad este año.
¿Qué esperar para este 2026?
Las proyecciones para el año en curso son más moderadas. Si bien 2025 dejó un «arrastre» positivo, consultoras privadas como Abeceb ya bajaron sus expectativas de crecimiento del 4% al 3%.
Los primeros datos de enero refuerzan esta cautela: la industria volvió a caer un 3,2% y la utilización de las fábricas está apenas por encima del 50%. El desafío para el Gobierno será que el dinamismo del campo y la energía logre finalmente «derramar» hacia el consumo masivo y la industria, que hoy son los sectores que más sufren el parate.

























