En una jornada marcada por la paridad parlamentaria, la Cámara de Diputados de la Nación otorgó media sanción a la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo. El resultado de 135 votos a favor y 115 en contra refleja la polarización en torno a una normativa que busca reestructurar el marco legal del trabajo en Argentina. No obstante, el proyecto no se convirtió en ley, ya que los diputados introdujeron cambios significativos respecto a la versión original enviada desde la Cámara Alta —incluyendo la polémica remoción del artículo 44 sobre licencias médicas—, lo que obliga a un nuevo tratamiento en el Senado.
El debate estuvo atravesado por fuertes cruces técnicos y políticos. El presidente del cuerpo, Martín Menem, y el legislador opositor Germán Martínez protagonizaron momentos de fricción por la organización del orden del día. Durante las exposiciones, el oficialista Lisandro Almirón defendió la propuesta argumentando que modernizará normas obsoletas y fomentará el empleo formal, postura que fue apoyada por Mercedes Llano, quien hizo hincapié en la adaptación de las leyes a la era digital.
Desde la vereda opuesta, el diputado Sergio Palazzo advirtió sobre el posible impacto negativo del Fondo de Asistencia Laboral en el sistema previsional. En sintonía, Mónica Frade cuestionó la celeridad del debate y deslizó la posibilidad de judicializar la norma, mientras que María Inés Zigarán alertó sobre una potencial pérdida de derechos adquiridos. Mientras la sesión avanzaba con guardias mínimas en el edificio, las inmediaciones del Congreso fueron escenario de protestas sindicales en el marco de un paro general, trasladando ahora la incertidumbre al ámbito senatorial.

























