Reforma Laboral: El Gobierno logró la media sanción en el Senado y el proyecto pasa a Diputados, la palabra de Fullone
En una sesión maratónica y cargada de cruces, el oficialismo obtuvo 42 votos a favor. Aunque la CGT logró salvar la cuota sindical obligatoria, el proyecto avanza con puntos críticos como la eliminación de la ultraactividad, la declaración de servicios esenciales y un nuevo fondo de indemnizaciones.
En lo que se considera un triunfo político clave para la gestión de Javier Milei, el Senado de la Nación aprobó en general la reforma laboral por 42 votos a favor y 30 en contra. El debate, que se extendió por más de 12 horas, estuvo marcado por negociaciones de último minuto entre el Gobierno y la CGT, y por fuertes denuncias de la oposición respecto a la «desprolijidad» en el tratamiento del texto.
Para asegurar los votos necesarios, el oficialismo, con Patricia Bullrich a la cabeza de las negociaciones en el recinto, tuvo que ceder ante un reclamo histórico de la central obrera: se mantuvo el carácter obligatorio de la cuota sindical y el aporte del 6% para las obras sociales. Sin embargo, a pesar de esta concesión, el corazón de la reforma sigue golpeando la estructura del modelo sindical vigente.
Dialogo con el senador Enzo Fullone
El senador nacional por Río Negro, Enzo Fullone, defendió la reforma laboral como una «transformación estructural» necesaria para un sistema que considera estancado. Su discurso se centró en la recuperación de la autonomía del empleado y la urgencia de actualizar leyes que tienen más de medio siglo.
Fullone argumentó que la modernización no es solo una cuestión de números, sino de derechos individuales. Remarcó que la normativa actual ha fallado, dejando a 5 millones de argentinos en la informalidad. Según el senador, el proyecto busca priorizar «la creación de empleo genuino por sobre la litigiosidad y el estancamiento».
«La modernización laboral representa la devolución de la libertad individual del trabajador frente al avance y la inercia de las organizaciones gremiales».
Uno de los puntos más críticos de su alocución fue el límite del 2% a las retenciones sindicales. Para Fullone, el aporte forzoso es una vulneración a los ingresos del trabajador, por lo que impulsa la «libertad de afiliación real» para que la desafiliación sea un trámite sencillo y sin miedo a represalias.
«El salario es propiedad privada del empleado y no puede seguir siendo la fuente de financiamiento forzoso de estructuras que muchas veces no lo representan».
El senador también se encargó de desmentir versiones sobre recortes en las indemnizaciones, aclarando que se mantiene el mes por año trabajado. Además, destacó la creación de fondos específicos para asegurar que esos pagos se cumplan y la implementación de guardias mínimas para que los paros no paralicen servicios como salud, educación y transporte.
«Esta ley garantiza que el trabajador sea el único dueño de su recibo de sueldo… el mérito, el esfuerzo y la formalidad son los únicos garantes del progreso».
Fullone proyectó la ley como el cimiento de una nueva etapa económica para el país, enfocada en la inversión y el crecimiento joven.
«Tras 50 años de parálisis, rompemos los moldes del pasado. Esta ley es el nuevo pilar sobre el cual construiremos la Argentina del trabajo».
¿Qué sigue ahora?
La reforma ahora se traslada a la Cámara de Diputados, donde se espera otra batalla legislativa. Mientras el Gobierno celebra lo que considera un «paso hacia la competitividad», los sectores gremiales analizan los daños: salvaron la caja (cuota sindical), pero perdieron derechos históricos en la normativa diaria del trabajo.