La investigación policial que mantuvo en vilo a las brigadas del Alto Valle durante casi dos semanas finalmente dio sus frutos este fin de semana. Todo se originó a partir de un robo calificado, cometido «en despoblado y en banda», donde un grupo organizado sustrajo una camioneta de alta gama y un camión pertenecientes a una firma del sector energético en Allen. Lejos de ser un hecho aislado, el caso activó una compleja red de tareas de inteligencia que incluyó el análisis de registros fílmicos, rastreos por zonas de chacras y el entrecruzamiento de datos obtenidos en el campo, bajo una estricta reserva para no alertar a los sospechosos.
El primer quiebre de la causa se produjo en la Chacra 285, dentro de la jurisdicción de Cervantes. Allí, los especialistas de la Brigada de Investigaciones montaron una vigilancia discreta tras detectar movimientos sospechosos. La paciencia de los efectivos permitió confirmar que, oculta entre la vegetación y las estructuras del predio, se encontraba una Nissan Frontier blanca denunciada como robada. Con la orden judicial en mano, el allanamiento no solo permitió recuperar el vehículo, sino que también sacó a la luz un arma de fuego y teléfonos celulares que ahora son piezas clave para reconstruir las comunicaciones de la banda.
Sin embargo, el operativo no terminó allí. Mientras los peritos trabajaban en la chacra, una nueva pista condujo a una comisión policial hacia un predio abandonado sobre la calle Francia. En ese lugar, tras una rápida verificación, los uniformados localizaron el segundo objetivo: un camión Iveco que completaba el botín del robo original. El despliegue coordinado entre las Brigadas de Allen, Cervantes y General Roca permitió cerrar el cerco sobre los lugares de acopio que los delincuentes utilizaban para «enfriar» los rodados antes de su posible comercialización o traslado.
Como resultado de las diligencias, un hombre de 45 años fue formalmente notificado por los delitos de encubrimiento y tenencia ilegal de arma de fuego, quedando a disposición de la Justicia. Desde el Ministerio de Seguridad destacaron que este golpe al corazón de la delincuencia rural es el fruto de un trabajo articulado que busca proteger la actividad productiva y energética de la región. Aunque los vehículos ya fueron recuperados, la investigación continúa abierta con el objetivo de identificar al resto de los integrantes de la organización y determinar si realizaron ataques similares en otros puntos del valle.

























