Tras un período de relativo bajo perfil, Arabela Carreras reapareció en la escena pública con un discurso que marca una distancia profunda y, al parecer, irreversible con la conducción actual de Juntos Somos Río Negro. La exmandataria aseguró que la fuerza política que ayudó a fundar ha extraviado el «norte» y el proyecto de transformación que le dio origen, transformándose en un espacio donde prima el personalismo por sobre los intereses de los rionegrinos. Según su visión, este proceso de desgaste ha provocado una desconexión crítica con el territorio y con los dirigentes locales que antes encontraban en el partido una respuesta federal.
La crítica de Carreras apuntó directamente al corazón de la conducción de Alberto Weretilneck, al señalar que el liderazgo actual ha dejado de convencer para cerrarse en un círculo de familiares y allegados, una práctica que, según recordó, el partido evitaba en sus inicios. En sus declaraciones, advirtió que la «palabra perdida» y el incumplimiento de acuerdos políticos han dejado una estela de dirigentes heridos en toda la provincia. Citó como ejemplo la situación de varios intendentes que hoy se sienten desprotegidos por el sello oficialista, al punto de temer que el propio partido termine respaldando a sus opositores en futuras contiendas electorales.
En cuanto a lo que viene, la exgobernadora no se limitó al diagnóstico negativo, sino que confirmó que se encuentra en una etapa de escucha activa y diálogo con diversos sectores para dar forma a una alternativa política diferente. Aunque reconoció contactos con el espacio nacional referenciado en Juan Schiaretti, enfatizó que su prioridad es un armado con anclaje netamente provincial. Carreras sostiene que la propuesta del gobierno actual «atrasa» frente a un mundo que cambia velozmente, y subrayó la necesidad de incorporar de manera real la tecnología y la inteligencia artificial en la gestión pública, no solo como un eslogan, sino como herramientas de cambio profundo.
Finalmente, el escenario planteado por Carreras sugiere un tablero político rionegrino dividido en tres tercios, donde Juntos Somos Río Negro ya no ostenta la hegemonía de antaño. Su objetivo declarado es impulsar un espacio que recupere la mística de la cercanía con el vecino y que sea capaz de superar los liderazgos individuales que, a su criterio, hoy asfixian el crecimiento de la provincia. Con las definiciones electorales todavía en el horizonte, el anuncio de este nuevo armado promete reconfigurar las alianzas y las expectativas de cara a lo que resta del 2026.

























