Mientras la agenda política nacional se concentra en la minería y el petróleo, el Gobierno de Río Negro ha decidido jugar una carta estratégica en el tablero internacional: la energía nuclear. En las afueras de Toronto, Canadá, el gobernador Alberto Weretilneck mantuvo un encuentro clave con directivos de CANDU Energy, la empresa responsable del diseño de los reactores que utilizan uranio natural y agua pesada (tecnología que Argentina conoce bien por la central de Embalse).
La reunión tuvo un objetivo claro: fortalecer el puente entre INVAP y Canadá para abrir mercados en la modernización de centrales nucleares existentes, servicios tecnológicos de alta complejidad y el desarrollo de nuevos proyectos. Weretilneck busca que el talento científico con sede en Bariloche no solo sea un orgullo local, sino un socio indispensable en la cadena de valor nuclear global.
«Estamos trabajando para vincular aún más a Río Negro y a INVAP con el desarrollo de la energía nuclear», destacó el mandatario. Para la provincia, esta alianza no es solo una cuestión de prestigio, sino una vía para generar nuevas inversiones y puestos de trabajo genuinos en el sector científico-tecnológico.
Los puntos centrales de la cooperación analizada incluyen:
- Modernización de centrales: Intercambio de experiencia para extender la vida útil de reactores en funcionamiento.
- Servicios tecnológicos: Exportación de ingeniería rionegrina para el mantenimiento de plantas internacionales.
- Nuevos desarrollos: Colaboración en el diseño de tecnologías nucleares de próxima generación.
Esta actividad se dio en paralelo a la participación de la comitiva rionegrina en la PDAC, la convención minera más importante del mundo que se celebra anualmente en Toronto. Weretilneck está utilizando esta vidriera internacional para mostrar una provincia con una «matriz productiva diversificada»: desde la extracción de minerales críticos para la transición energética hasta la tecnología de punta necesaria para operarlos.
Con este movimiento, Río Negro intenta despegarse de la discusión meramente extractivista para posicionarse como un «polo de conocimiento» capaz de exportar soluciones tecnológicas a potencias mundiales, consolidando a INVAP como el actor reconocido que ya es, pero con un músculo comercial renovado.

























