Imaginá abrir las notificaciones del juzgado y enterarte de que debés una cifra astronómica en dólares en base a un documento que jamás en tu vida viste ni firmaste. Esa pesadilla se convirtió en realidad para una mujer de Cipolletti, quien de la noche a la mañana se encontró acorralada por una orden de ejecución judicial y un embargo sobre sus fondos, todo impulsado por un hombre que aseguraba tener en su poder un pagaré firmado por ella.
Lejos de paralizarse ante la presión, la vecina se plantó con firmeza, negó rotundamente la existencia de la deuda y activó una «excepción de falsedad de título», una defensa legal diseñada específicamente para destruir documentos adulterados. La mujer juró ante el fuero Civil no haber tenido jamás trato con el demandante. Ante la gravedad del planteo (y el sospechoso silencio de la contraparte, que ni se molestó en responder los cuestionamientos), el juez ordenó una urgente pericia caligráfica para desentrañar la verdad detrás del misterioso papel.
El informe de la perito oficial fue lapidario. El análisis técnico reveló que el pagaré fue completado de forma secuencial utilizando dos instrumentos de escritura totalmente diferentes y, lo más importante, concluyó de manera categórica que la rúbrica estampada no había sido realizada de puño y letra por la mujer.
El dictamen científico fue tan preciso, detallando la metodología y el instrumental utilizado, que el demandante no pudo siquiera impugnarlo. Finalmente, el fuero Civil de Cipolletti hizo lugar al reclamo de la vecina, rechazó la ejecución de la supuesta deuda y dejó sin efecto la sentencia inicial. Una vez que el fallo quede firme, la mujer recuperará el control absoluto de sus cuentas, poniéndole un punto final a un audaz intento de estafa millonaria que terminó chocando de frente contra el rigor de la ciencia forense.

























