Río Negro. En las últimas semanas, las ciudades del Alto Valle experimentaron una invasión notoria de libélulas. Estos insectos, que son una especie autóctona, se ven en grandes cantidades a orillas del río, en plazas y hasta dentro de las viviendas, y su presencia masiva tiene una explicación directa con el ecosistema.
El entomólogo y docente de la Universidad Nacional del Comahue, Federico Deherve, explicó que las libélulas son «insectos anfibios» que cumplen su ciclo juvenil en los ríos y canales de la región, por lo que no se ven en esa etapa. Es en los meses de primavera y verano cuando los adultos emergen de los espejos de agua en grandes cantidades.
Las razones de la masividad
La presencia masiva actual se debe a que la población juvenil prosperó ante una sobreoferta de alimento y/o una falta de depredadores que controlen la especie.
Deherve señaló que el principal alimento de las libélulas jóvenes son las larvas de mosquitos y otros organismos acuáticos. «Puede haber una causa posible o dos causas combinadas, tiene que ver con que les ha sobrado comida en su etapa juvenil o el factor depredador que son los peces no fue contundente,» indicó el entomólogo.
El profesional explicó que la abundancia de alimento provoca que de la totalidad de huevos colocados (alrededor de 500), se desarrollen la mayoría, a diferencia de otros años donde la competencia alimenticia reduce la supervivencia. La disminución de especies depredadoras naturales, como los salmónidos, truchas y peces rayados, también contribuye a la masividad que se observa hoy a la vera de los cursos de agua.
Su rol beneficioso: Son aliados contra los mosquitos
La recomendación principal de los especialistas es no matar a las libélulas. Esto se debe a que cumplen un rol ecológico fundamental y beneficioso para las personas: se alimentan de mosquitos, contribuyendo al control de especies que transmiten problemas sanitarios, como sucede con el dengue.
Las libélulas no pican ni generan daños en las viviendas. Su presencia dentro de los hogares es temporal y se debe a que son atraídas por las luces.
Para retirarlas del hogar, se sugiere no rociarlas con insecticidas, sino acercar un frasco transparente, atraparlas suavemente y liberarlas en el exterior. Otra opción es simplemente apagar las luces y abrir ventanas hasta que se alejen por su cuenta.
El significado místico
El entomólogo recordó que, aunque son beneficiosas, en algunas zonas, como en el norte de Chubut, la gente ve a ciertos insectos y los relaciona con el mal, el diablo o el fin del mundo.
En la tradición popular de la agricultura, la presencia masiva de libélulas a veces es vista como una mala señal que representa la escasez en el cultivo y la llegada de una mala cosecha. Sin embargo, desde una perspectiva espiritual, la libélula simboliza la transformación, el cambio y la adaptabilidad.

























