Las estimaciones de las principales consultoras privadas de la city depararon una buena señal para el Palacio de Hacienda: la inflación de mayo registraría una nueva desaceleración respecto del 2,6% oficializado por el INDEC en el mes de abril. De acuerdo con los relevamientos sectoriales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del quinto mes del año se ubicó en una franja que va del 2,1% al 2,5%, consolidando la tendencia a la baja luego del pico de 3,4% alcanzado en marzo de este año.
El consenso de los analistas sintoniza con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que anticipó una inflación del 2,3% para mayo, en línea con las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró esperar un dato menor al del mes previo. Sin embargo, los expertos advierten que, a pesar del sendero de desinflación, la dinámica anualizada todavía se posiciona por encima del 30% y ven difícil que el índice perfore la barrera del 2% en el corto plazo. El veredicto oficial se conocerá el próximo martes 11 de junio, cuando el INDEC publique el indicador definitivo.
Las proyecciones de las consultoras
El comportamiento de los precios durante las últimas cuatro semanas mostró matices según el ojo de cada entidad de análisis económico:
- Libertad y Progreso: Proyectó la cifra más baja con un 2,1%, destacando la continuidad del sendero de desinflación.
- Eco Go: Estimó una inflación general del 2,2%.
- Equilibra: Calculó una variación promedio del 2,3%, señalando que la inflación núcleo se estancó en ese mismo porcentaje.
- LCG: Posicionó su promedio en 2,5%, marcando una baja de 0,2 puntos porcentuales frente a su medición anterior.
Regulados a la baja y el impacto de los alimentos
La desaceleración de mayo estuvo fuertemente apuntalada por los precios regulados, que pasaron de un avance del 4,7% en abril a apenas un 1,7% en mayo. Este freno respondió a la estabilidad de los combustibles, que aumentaron solo un 0,4% gracias a la prórroga del esquema de «buffer de precios» de YPF, extendido hasta el 28 de junio para amortiguar los vaivenes internacionales del petróleo. En la vereda opuesta, los precios estacionales treparon un 3,6%, empujados por un salto del 15% en el precio de las verduras.
El rubro bajo la lupa: El segmento de «Alimentos y bebidas no alcohólicas» se mantuvo como el de mayor incidencia en el índice general. Libertad y Progreso midió un incremento del 3,4% en este rubro, mientras que los datos de LCG destacaron subas alarmantes en lácteos (5,5%), bebidas (3,6%) y aceites (3,4%), que fueron parcialmente compensadas por una baja del 1,7% en el precio de las frutas.
Por último, el sector del transporte fue otro de los componentes que presionó el bolsillo de los consumidores, registrando un alza del 3,2% según Equilibra. Este comportamiento estuvo directamente ligado a las actualizaciones pendientes en las tarifas del transporte público y al impacto rezagado del último ajuste en los surtidores, configurando un escenario donde el gasto corriente de los hogares sigue indexándose por encima del promedio general.

























