WASHINGTON, EE. UU.- El reloj corre y la ansiedad del mercado es palpable. En una movida de alto riesgo y máxima expectativa, el ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo (el presidente del BCRA, Santiago Bausili; José Luis Daza y Pablo Quirno) se encuentran desde el sábado en la capital estadounidense en reuniones privadas con el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El objetivo no es otro que cerrar el «formato» de un paquete de asistencia financiera que le dé oxígeno a las reservas argentinas antes de la apertura de los mercados.
El hecho de que la negociación se desarrolle durante el fin de semana es el indicio más claro de la presión que enfrentan ambos gobiernos para inyectar tranquilidad antes de las cruciales elecciones legislativas del 26 de octubre. Analistas locales advierten que si la comitiva regresa sin un acuerdo palpable, «el mercado se los podría llevar puestos» el lunes, minando la credibilidad del equipo.
Las conversaciones se centran en dos posibles mecanismos, ambos confirmados por las máximas autoridades internacionales. El viernes, la directora del FMI, Kristalina Georgieva, reveló en un tuit coordinado con Bessent que se estaban discutiendo «amplios planes de asistencia financiera», mencionando explícitamente el uso de las tenencias de DEG (Derechos Especiales de Giro) de Estados Unidos.
Sin embargo, Scott Bessent hizo foco la semana pasada en una línea de swap estipulada en US$20.000 millones, aclarando que se trata de un instrumento de liquidez y no de una inyección directa de dinero. «Les estamos dando un swap; no estamos poniendo dinero en la Argentina», afirmó el secretario, intentando calmar las críticas internas en Estados Unidos.
El respaldo de la Casa Blanca a la administración de Javier Milei es, según se explicó, de carácter «estratégico», buscando mantener una influencia clave en el hemisferio occidental, un apoyo apuntalado por la excelente sintonía personal entre el presidente libertario y Donald Trump.
La dificultad técnica de la cumbre se multiplica: las reuniones se dan en pleno «shutdown» (cierre de gobierno) en Estados Unidos a causa de la falta de acuerdo presupuestario. Expertos señalaron que, aunque no es imposible cerrar un acuerdo en este contexto, es «virtualmente difícil» que el Fondo de Estabilización Cambiaria emita un «cheque» al Banco Central argentino mientras la administración federal está paralizada.
A pesar de los obstáculos, la sintonía entre los organismos es total: el FMI ya confirmó que trabaja «estrechamente» con Estados Unidos, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo para concretar esta ayuda. Para la semana del 13 de octubre, la expectativa es aún mayor: Caputo y el equipo volverán a Washington para la reunión anual del FMI, donde coincidirán con el propio presidente Milei, quien será recibido por Trump en el Salón Oval en lo que será un espaldarazo definitivo a su gestión.
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