La nueva era del desarrollo energético en Río Negro comenzó a consolidar variables que impactan de manera directa en la matriz socioeconómica de la provincia. Durante el primer trimestre de 2026, las operaciones concentradas en el estratégico paquete de infraestructura de Punta Colorada registraron desembolsos superiores a los $15.900 millones en concepto de compras y contrataciones a empresas radicadas en el territorio rionegrino. Este flujo de capitales mantiene actualmente a 103 pymes locales activas dentro de la cadena de suministro y ya se tradujo en la creación de más de 530 puestos de trabajo genuinos y directos, marcando el inicio de un proceso de transformación productiva que empieza a derramar beneficios en los comercios y servicios de la región.
Ante este escenario, el gobernador Alberto Weretilneck remarcó que la llegada de grandes inversiones internacionales adquiere un verdadero sentido si logra transformarse en empleo local y mejoras concretas para los habitantes de la provincia. El mandatario enfatizó que el movimiento económico ya dejó de ser una promesa a futuro para convertirse en una realidad palpable en rubros de la actividad cotidiana como el transporte de personal, los servicios de viandas y alimentación, la hotelería, las ferreterías, la provisión de materiales de construcción, la seguridad privada, la salud ocupacional y la logística ambiental, generando que detrás de cada contratación haya una pequeña empresa con posibilidades de expansión y familias con ingresos optimizados.
Asimismo, desde la administración central explicaron que el progreso regional no ocurre de manera automática por la sola presencia de las operadoras, sino que demanda una conducción firme por parte del Estado para garantizar que el beneficio se distribuya de forma equitativa y territorial. Por este motivo, la estrategia del gobierno rionegrino combina el control del compre local con herramientas de acompañamiento técnico, programas de formación laboral especializada, financiamiento y un estricto orden fiscal. El objetivo definitivo de la gestión apunta a que el actual despliegue hidrocarburífero no se agote en la fase de construcción de las obras, sino que deje capacidades instaladas permanentes y empresas locales robustecidas que sostengan el desarrollo en el largo plazo.

























