En cada elección, aunque el clientelismo sea una práctica que muchos eligen no nombrar, su presencia se vuelve evidente en los barrios más vulnerables. La entrega de calefactores, cocinas, hornos eléctricos o termotanques –muchas veces realizada por punteros barriales o directamente desde estructuras políticas– deja planteada una pregunta incómoda: ¿es ayuda o condicionamiento?
Mientras más baja es la participación electoral, más peso tiene el voto «seguro». Y en ese terreno, el clientelismo sobrevive y se fortalece. No sólo se sostiene por la necesidad económica, sino también por una red de relaciones personales, favores y, en algunos casos, amenazas solapadas: «si no votás, el beneficio no llega más».
En este contexto, el Municipio de Roca difundió esta semana un comunicado sobre el avance del «Programa Municipal para la instalación del gas domiciliario». Según informaron, ya se entregaron kits de calefacción, cocina y agua caliente a 15 familias de barrios como Chacramonte, Julio Corral, Quinta 25, Barrio Nuevo y el asentamiento Aeroclub. Además, el plan contempla subsidios de $800.000 por familia para cubrir la instalación.
Aunque se trata de una política pública con inversión municipal de más de 23 millones de pesos, el momento y la forma de la entrega —en medio de un clima preelectoral— genera suspicacias. ¿Se trata de una mejora genuina en la calidad de vida o de una oportunidad política aprovechada para fidelizar votantes?
La pregunta no apunta a deslegitimar la necesidad ni los derechos de las familias beneficiadas. Pero sí a poner la lupa sobre las formas en que la política gestiona esas necesidades. ¿Es transparente? ¿Es igualitaria? ¿O se transforma en un mecanismo de control?
Más llamativo aún es cómo estas acciones se presentan como logros. Publicaciones en redes sociales y gacetillas de prensa muestran a referentes políticos celebrando estas entregas como «victorias», cuando en realidad podrían estar reforzando dinámicas de dependencia que perpetúan la desigualdad.
Mientras tanto, el clientelismo sigue siendo un fenómeno invisible para algunos, normalizado para otros y funcional para muchos. ¿Es posible discutirlo sin caer en la demonización de quienes lo sufren, pero sí exigiendo responsabilidad a quienes lo impulsan?
Un gravísimo episodio de connotación sexual y violencia conmovió a la comunidad de General Roca.…
En un contexto donde la eficiencia y el control del negocio son fundamentales para crecer,…
Una denuncia por reiterados disturbios con armas de fuego derivó este martes por la tarde…
La producción de petróleo en Argentina registró un nuevo récord histórico durante el mes de…
Juntos Somos Río Negro plantó bandera en Roca y abrió formalmente una nueva etapa política…
El mercado laboral argentino consolida una paulatina recomposición del poder adquisitivo. Tras quebrar una racha…
Esta web usa cookies.