Un violento temporal azotó a distintas zonas productivas del Alto Valle y dejó un panorama muy triste entre chacareros y trabajadores rurales. De acuerdo al relato de productores y vecinos, hay al menos entre 800 y 900 hectáreas afectadas, principalmente de cereza, manzana, pera y durazno. Además, miles de jornales podrían perderse de un día para el otro con el cierre anticipado de la temporada.
Un vecino que se comunicó con TodoRoca fue contundente al describir la situación:
“Fue un desastre. Hizo pelota todo. Se terminó la temporada en varias chacras. En algunos casos no queda ni una bandeja para cosechar”.
El temporal afectó establecimientos productivos de toda la región, varios de ellos de gran escala. Según el testimonio, una de las empresas de cereza más importantes –con cerca de 800 personas trabajando– ya decidió cortar la temporada porque la producción quedó inutilizada.
“De un plumazo quedan 800 familias sin laburo”, lamentó.
El impacto también tocó a otras firmas frutícolas que abastecen tanto al mercado interno como a la exportación. Algunas alquilaban chacras a terceros productores y ahora enfrentan pérdidas millonarias: “Hubo perjuicio para todos”.
Además de la fruta caída por el granizo, hubo inundaciones en sectores urbanos debido a la intensidad de la lluvia.
En varias chacras, la protección habitual no fue suficiente:
“Había malla antigranizo, pero igual se vino todo abajo. En una parte se dobló con el peso de la piedra, se rompió y la fruta cayó igual. En otros lados la piedra pasó como si nada”.
Una región que vive de la fruta
El Alto Valle depende en gran medida de estas campañas productivas para sostener movimiento económico durante el verano. Por eso, los productores advierten que la pérdida de mano de obra será enorme si no se logra recuperar algo de lo perdido.
“Es un daño terrible. Una pérdida de trabajo importantísima. Ahora son todos problemas”, expresó el vecino con preocupación.