Vecinos del barrio Quintupanal, sobre calle Brasil, denunciaron la ejecución de obras de asfalto que se están realizando sin consulta previa y con costos considerados “exorbitantes”.
Según relatan los frentistas, comenzaron a recibir notificaciones de la Municipalidad con facturas que superan los $260.000 mensuales en cuotas, cifras que califican de imposibles de afrontar. En algunos casos ya aparecieron boletas con montos de $308.000 por 11 metros de frente y 48 cuotas del mismo valor.
“Se está haciendo el asfalto sin consentimiento de los vecinos y cobrando millones por cada hogar”, expresó una de las vecinas que se puso en contacto con Todo Roca. Otro de los testimonios señala que, pese a que habían juntado firmas y reclamado formalmente, la respuesta oficial fue que la obra “ya estaba en marcha”.
Los vecinos aseguran que nunca hubo una votación válida o que, cuando se expresó la voluntad de la mayoría, fue en contra de avanzar con el pavimento. Pese a ello, las máquinas comenzaron a trabajar a las pocas semanas de las notificaciones.
La situación se agrava con las lluvias, que convierten varias calles en un barrizal. “Ahora con la lluvia no se puede salir de casa”, lamentó otra vecina, que compartió imágenes de las calles anegadas.
En los grupos de WhatsApp del barrio el malestar es generalizado. “Esto fue un súper negocio”, comentó un frentista. Otros comparan su situación con la de barrios como Unter, donde lograron frenar el asfalto hasta que los precios sean accesibles para todos.
Desde Todo Roca nos preguntamos: ¿no le alcanza al municipio con los 122 mil millones de presupuesto anual que maneja? ¿No son suficientes las tasas municipales que ya se cobran a los vecinos todos los meses?
La administración del clan Soria parece manejar los recursos públicos siempre a costa de un esfuerzo desmedido del contribuyente, imponiendo cargas impagables y ejecutando obras sin consulta ni consenso vecinal. Una vez más, el ajuste no se hace en el Estado: se hace en los bolsillos de los ciudadanos. Sabemos además que, una vez terminado el asfalto, la obra se la atribuirán como propia, la muestran como un logro de gestión y la usan para hacer clientelismo político, cuando en realidad fue financiada íntegramente por los vecinos con un esfuerzo que muchos ni siquiera pueden sostener.

























