Un hecho insólito y de alta repercusión tuvo lugar este jueves por la mañana: Facundo Plos, de 26 años, condenado por abuso sexual con acceso carnal, aprovechó una audiencia judicial virtual para fugarse. La audiencia se desarrollaba desde su domicilio en una chacra familiar de Villa Regina, donde cumplía con medidas cautelares, incluyendo el uso de tobillera electrónica.
La sesión comenzó cerca de las 8 a.m., encabezada por el juez Óscar Gatti, para resolver la petición de prisión preventiva formulada por la Fiscalía; esta había sido ofrecida tras agotarse todas las instancias de apelación a nivel provincial. Al recibir la negativa del tribunal a su defensa y la orden de detención inmediata, Plos se desconectó del Zoom, se cortó la tobillera y se escapó antes de que se pudiera ejecutar la orden de arresto. Así lo confirmaron fuentes judiciales y policiales locales.
Respuesta policial
La Policía de Río Negro, especialmente la Comisaría Quinta y unidades cercanas, activaron un operativo de búsqueda en Villa Regina y localidades aledañas. Se emitió una orden de captura y rebeldía a través de un oficio del Ministerio Público Fiscal. Además, se difundió una alerta a todas las fuerzas de seguridad regionales para localizar al prófugo lo antes posible.
Contexto del condenado
Plos fue condenado a seis años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal, con una sentencia firme que no permitía más apelaciones provinciales. La Fiscalía alertó sobre el alto riesgo de fuga, señalando factores como su juventud, soltería, falta de cargas familiares y recursos económicos suficientes. Además, detallaron que tenía otra condena por homicidio culposo en idéntica instancia procesal y que había incumplido medidas cautelares previas, como desplazamientos fuera del perímetro establecido y presentaciones judiciales frágiles.
Gravedad del caso
La fuga ocurre en un contexto donde el Estado invierte recursos y tecnología para asegurar el cumplimiento judicial. Este hecho expondrá, una vez más, las vulnerabilidades del sistema de monitoreo electrónico y las limitaciones de las audiencias virtuales frente a personas condenadas por delitos graves.

























