La secuencia comenzó cuando la víctima del fraude reconoció su propio automóvil transitando por la vía pública en pleno centro urbano. De inmediato, dio aviso al personal policial que realizaba tareas de patrullaje preventivo en el sector, notificándoles que el rodado en circulación era de su propiedad y que lo había dejado tiempo atrás en un establecimiento mecánico para su arreglo, perdiendo luego todo contacto con el responsable del taller.
Ante la alerta, los efectivos interceptaron el vehículo a las pocas cuadras para requerir la documentación correspondiente al conductor. El ocupante del coche manifestó que había adquirido el automotor recientemente mediante una transacción comercial con el mecánico en cuestión, asegurando desconocer por completo el origen irregular del bien y que actuó bajo el convencimiento de que la venta era legítima.
Frente a esta irregularidad, los agentes procedieron al secuestro preventivo de la unidad y trasladaron a las partes involucradas a la sede policial para certificar la titularidad del vehículo. Paralelamente, se entabló comunicación con la fiscalía de turno para formalizar el inicio de las actuaciones judiciales correspondientes por presunta estafa y retención indebida contra el encargado del taller.
Las autoridades judiciales dispusieron la realización de los peritajes de rigor sobre la unidad antes de efectuar la restitución formal a su legítimo dueño. Asimismo, la investigación continuará su curso para determinar la responsabilidad penal del mecánico y esclarecer las condiciones en las que se llevó a cabo la transacción fraudulenta.
























