A medida que una distribuidora crece, también aumenta la cantidad de información que necesita controlar. Ya no alcanza con saber cuánto se vendió: hay que conocer qué mercadería queda disponible, dónde está almacenada, cuánto se compró, qué productos están comprometidos para clientes y qué operaciones todavía quedan pendientes de cobro.
Cuando cada parte del negocio se administra por separado, es habitual terminar con una planilla para el stock, otra para compras, un sistema para facturar y controles paralelos para clientes y proveedores. El problema no es solamente el tiempo que demanda mantener todo actualizado, sino que cada área puede terminar trabajando con información diferente.
¿Qué debería resolver un ERP para distribuidoras?
Un ERP para distribuidoras debe conectar las distintas etapas de la operación comercial. Stocki es un sistema de gestión argentino que permite centralizar ventas, stock, depósitos, compras, proveedores, facturación y cuentas corrientes dentro de una misma plataforma.
Por ejemplo, una compra puede incorporar mercadería al depósito y actualizar el costo del producto. Después, cuando se realiza una venta, el sistema puede descontar el stock correspondiente y utilizar esa misma operación para continuar con la facturación. De esta manera, cada movimiento alimenta al siguiente y se reduce la necesidad de volver a cargar información.
Saber cuánto stock hay no alcanza
En una distribuidora también importa saber dónde está la mercadería y cuánto está realmente disponible. Stocki permite trabajar con distintos depósitos y controlar el inventario por producto o variante, algo especialmente útil para empresas que almacenan mercadería en más de una ubicación.
Además, permite gestionar acopios y stock reservado. Esto sirve cuando un cliente ya compró mercadería pero todavía no la retiró: físicamente el producto sigue en el depósito, pero comercialmente ya está comprometido y no debería volver a ofrecerse.
La diferencia entre stock físico y stock disponible puede evitar uno de los errores más costosos en este tipo de negocios: vender dos veces la misma mercadería.
Compras y proveedores también forman parte del control
La gestión de una distribuidora empieza antes de la venta. Para poder reponer correctamente es necesario conocer costos, disponibilidad y condiciones de los proveedores.
Stocki permite registrar compras, actualizar costos y enviar pedidos a proveedores para consultar precios y disponibilidad. Esa información queda conectada con el inventario y posteriormente puede utilizarse para analizar rentabilidad.
Esto permite que la reposición deje de depender solamente de revisar una estantería o recordar qué producto “parece estar faltando”.
Vender por unidad, pack o caja sin duplicar inventario
Muchas distribuidoras comercializan el mismo producto de diferentes maneras. Puede venderse una unidad, un pack o una caja completa.
Stocki permite trabajar con presentaciones para que esos formatos utilicen el mismo stock base. Así, vender una caja de 12 unidades descuenta esas 12 unidades del inventario original, evitando llevar stocks separados para una misma mercadería.
También permite crear combos formados por diferentes productos, una herramienta útil para promociones o propuestas comerciales específicas.
De la venta al cobro
En operaciones mayoristas, la venta y el cobro no siempre ocurren al mismo tiempo. Por eso, la cuenta corriente también es una parte importante de la gestión. Stocki permite mantener las operaciones vinculadas con clientes y proveedores, registrar pagos y controlar saldos pendientes. De esta manera, la empresa puede distinguir cuánto vendió de cuánto efectivamente cobró.
Para una distribuidora, esa información es tan importante como conocer el stock: vender mucho no sirve si después no existe un control claro sobre las cobranzas.
Stocki como ERP para distribuidoras
Stocki busca integrar toda esa operación dentro de una sola gestión. Depósitos, stock reservado, ventas, compras, proveedores, costos, cuentas corrientes y facturación dejan de funcionar como áreas aisladas y comienzan a compartir la misma información.
Para una distribuidora de Roca o del Alto Valle, el beneficio no está solamente en digitalizar tareas que antes se realizaban de forma manual. Está en poder crecer sin que cada nuevo cliente, depósito o producto obligue a sumar otra planilla o un nuevo control paralelo.
La gestión se vuelve más simple cuando todo el negocio trabaja sobre los mismos datos.
























