La caída del poder adquisitivo y la búsqueda de precios más convenientes profundizaron un cambio de comportamiento entre los consumidores. Cada vez más personas optan por comparar valores desde el celular, aprovechar promociones digitales y concentrar sus compras en plataformas online, donde suelen encontrar descuentos y cuotas más accesibles.
El fenómeno empieza a consolidar un nuevo mapa del consumo. Mientras las grandes superficies sienten el impacto de la menor circulación y la reducción en las compras presenciales, el canal digital gana terreno incluso en rubros históricamente vinculados a la compra física, como alimentos, productos de limpieza y artículos de uso cotidiano.
En el sector advierten que la tendencia podría sostenerse durante los próximos meses. La combinación entre inflación, ajuste del gasto familiar y mayor familiaridad con las plataformas digitales empuja una transformación que ya no aparece como algo coyuntural, sino como un cambio estructural en la manera de consumir.

























