Un ambicioso plan para obtener la titularidad de una vivienda en Choele Choel terminó de la peor manera para dos hermanos, luego de que la justicia rionegrina rechazara su demanda de usucapión. El proceso de prescripción adquisitiva, que permite a una persona ser reconocida como propietaria tras ocupar un inmueble de forma pacífica durante 20 años, fue desestimado debido a la falta de coherencia en el relato de los demandantes y a una orfandad probatoria que los jueces consideraron determinante para no hacer lugar al pedido.
El principal obstáculo para los hermanos fue su propia declaración, ya que en el escrito judicial incurrieron en una contradicción insalvable respecto al origen de la posesión. Por un lado, aseguraron que ellos mismos habían recibido el terreno cuando era un baldío, encargándose de nivelarlo, cercarlo y construir la casa. Sin embargo, en otro tramo de la presentación, afirmaron que sus padres se habían asentado en ese mismo lugar en el año 1960 y que ellos simplemente se habían criado allí. Esta inconsistencia impidió a los magistrados determinar quién inició realmente la ocupación y quién realizó las mejoras en el predio.
La Cámara Civil de Roca, al ratificar el fallo de primera instancia, remarcó que la estrategia para demostrar el «ánimo de dueño» resultó insuficiente y confusa. Los hermanos reclamaron la propiedad a título personal por más de 30 años, pero los jueces advirtieron que, al momento de iniciar el juicio, aún no habían pasado tres décadas desde el fallecimiento de su padre. Este detalle técnico generó una duda legal insalvable sobre si los demandantes poseían el inmueble por derecho propio o si solo eran herederos que continuaban la ocupación iniciada por sus progenitores.
A nivel documental, las pruebas presentadas tampoco lograron convencer al tribunal. Aunque los hermanos aportaron comprobantes de servicios como luz, agua y gas, la mayoría de las boletas tenían fechas muy recientes y cercanas al inicio del proceso judicial. Según el Código Civil y Comercial, para que la usucapión prospere, el ocupante debe demostrar que se comportó como dueño de forma ininterrumpida durante 20 años, y la presentación de pagos de servicios de último momento no alcanza para suplir la falta de una trayectoria posesoria verificable.
Finalmente, el tribunal concluyó que la prueba testimonial fue escasa, contando con un solo testigo que no brindó detalles concluyentes sobre el «tiempo y modo» de la ocupación. Ante la falta de precisión y los requisitos legales incumplidos, la Justicia determinó que la propiedad debe permanecer a nombre de quien figura actualmente en los registros oficiales. El fallo subraya que la prescripción adquisitiva es un proceso excepcional que exige pruebas claras, públicas y pacíficas, extremos que en este caso fueron desvirtuados por las propias contradicciones de los hermanos.
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