“Fui víctima de un entorno que me enseñó a repetir un relato”. Con esa frase, Tomás Ghisoni reconoció públicamente que mintió al denunciar a su padre, Pablo Ghisoni, por abuso sexual. Lo hizo en un video de cinco minutos que publicó en redes sociales, donde responsabiliza directamente a su madre, Andrea Vázquez, por haberlo manipulado para sostener una historia falsa ante la Justicia.
El caso tuvo su origen en 2014, cuando Tomás tenía nueve años. La denuncia, impulsada por la madre y firmada por dos de los tres hijos, llevó a que Pablo Ghisoni —médico de profesión— fuera detenido de inmediato. Permaneció dos años internado en una institución de salud mental y un año bajo arresto domiciliario. Recién en 2017 recuperó la libertad, aunque el juicio oral no comenzó hasta 2023, casi una década después de la acusación.
En el juicio, el tribunal decidió absolverlo de manera unánime, incluso sin que se presentara una acusación formal por parte de la fiscalía. La resolución fue apelada por Vázquez y el trámite aún continúa.
Tomás, que durante años mantuvo su testimonio, contó ahora que fue instruido sobre qué debía decir y qué debía callar, tanto en el ámbito judicial como fuera de él. Reconoció que construyó una “verdad emocional” que con el tiempo descubrió como ajena. “Perdí a mi papá y a mi familia por más de diez años”, lamentó.
La historia familiar de los Ghisoni tiene antecedentes conflictivos desde 2009, tras la separación de la pareja. La disputa por la tenencia derivó en múltiples denuncias por violencia familiar por parte de la madre, que no prosperaron. En 2012, un tribunal de familia resolvió que los hijos debían vivir con el padre.
El hermano mayor, Francisco, nunca adhirió a la denuncia. En 2023 declaró en el Senado que su madre también intentó convencerlo de firmarla. “Nunca me tocó, nunca me hizo nada. Si hubiese sido verdad, yo sería el primero en denunciarlo”, dijo entonces.
La reciente confesión de Tomás incorpora un giro determinante. Asegura que su caso no niega la existencia de abusos reales, pero advierte que las denuncias falsas también deben ser consideradas una forma de violencia. “Roban años, destruyen familias y generan desconfianza en las voces que sí necesitan ser escuchadas”, expresó. Además, planteó la necesidad de una ley que regule este tipo de situaciones: “No sería una amenaza para las víctimas reales, sino una manera de proteger la verdad”.
La actual conducción del Club Deportivo Roca encendió las alarmas de la comunidad "Naranja" al…
Un caso de acoso sexual y laboral dentro de la Policía de Río Negro activó…
La tensión gremial en la Administración Pública Nacional sumó un capítulo crítico con epicentro en…
El Gobierno de Río Negro dio un paso definitivo para garantizar que el histórico despegue…
El megadespliegue energético que promete cambiar de raíz la matriz económica de la Patagonia tuvo…
Un gravísimo episodio de connotación sexual y violencia conmovió a la comunidad de General Roca.…
Esta web usa cookies.