Río Negro. La Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) se encuentra en medio de un escándalo por graves acusaciones de violencia sexista y conductas misóginas ejercidas durante años por el docente y exsecretario general del Rectorado, Luis Vivas. Trabajadoras, docentes, estudiantes e investigadoras de la universidad solicitaron formalmente al rector, Anselmo Torres, que se active el Protocolo de Actuación sobre Violencias de Género.
El detonante y las denuncias
El reclamo se hizo público tras un incidente ocurrido durante la visita de la prestigiosa antropóloga Rita Segato, quien fue distinguida con el título Doctora Honoris Causa. Vivas, que estaba en primera fila, interrumpió y se habría burlado de Segato después de que ella lo interpelara por sus reiterados bostezos.
Este episodio sirvió como catalizador para que numerosas mujeres se animaran a romper el silencio. «No se trata sólo de sacar a una persona sino de desmantelar una trama de impunidad simbólica y material», expresaron las denunciantes en un documento que ya lleva 245 firmas.
Las víctimas señalaron que Vivas «siempre fue hostigador» y generaba un clima violento de trabajo.
Las decisiones de la UNRN: ¿Será exonerado?
Ante la presión pública, la UNRN emitió tres comunicados en 48 horas:
- 3 de noviembre: Confirmó la renuncia de Luis Vivas como secretario general.
- Posteriormente: Informó que mantendría su contrato docente, pero sin funciones, para permitir la investigación.
- 4 de noviembre: Revirtió la decisión y comunicó la baja de su contrato docente y la activación formal del Protocolo de Violencia de Género.
Sobre la posible exoneración (despido):
La exoneración es una sanción máxima que depende del resultado de la investigación interna que acaba de iniciar la UNRN bajo su Protocolo de Violencias de Género. La gravedad de las «faltas» que se logren probar será clave para determinar si la sanción es solo la baja del contrato o si se avanza hacia la exoneración, una medida que busca desvincular permanentemente al docente de la institución por afectar gravemente el prestigio y el clima laboral.
Las denunciantes insisten: «No alcanza con la renuncia. Queremos que se investigue», buscando que se desarmen las condiciones que permitieron el hostigamiento durante años.
La UNRN aseguró que las víctimas y denunciantes contarán con el asesoramiento y las medidas de protección necesarias en el marco del protocolo vigente.
























