La creciente cantidad de multas a cazadores por incumplimiento de normativas ha puesto el foco en las reglas básicas de seguridad y documentación, especialmente en la caza de jabalíes. Este aumento en las infracciones se debe, según el presidente de la Asociación de Caza y Pesca de Río Negro, Matías Cascallares, a que los cazadores a menudo no cumplen con las medidas de seguridad básicas ni cuentan con los permisos de caza necesarios. Un punto recurrente de incumplimiento es el traslado de armas, que frecuentemente se realiza evadiendo las disposiciones vigentes.
Ante esta situación, la Federación de Legítimos Usuarios de Armas de Argentina (Fluaa) ha remarcado las pautas esenciales, basadas en decretos vigentes y sugerencias de seguridad:
En cuanto al transporte de armas (para ir a un polígono, a un taller o de cacería), el legítimo usuario debe hacerlo sin necesidad de autorización especial, pero bajo reglas estrictas: el arma debe estar descargada y separada de sus municiones (las cuales no deben estar en cargadores). Las armas deben llevarse en cajas, fundas o envoltorios apropiados, procurando disimular su contenido. Está terminantemente prohibido llevar el arma en pistoleras, sobaqueras o adosada al cuerpo. Si se viaja en vehículo, tanto las armas como las municiones deben ir en el baúl, nunca en la guantera o sobre el portaequipaje. Es obligatorio llevar siempre la Credencial de Legítimo Usuario, el documento de identidad y la Credencial de Tenencia del arma.
Respecto al préstamo entre legítimos usuarios, la Fluaa cita la normativa del ex-RENAR (hoy ANMaC) que exige al usuario que vaya a utilizar un arma de tercero tener su propia Credencial de Legítimo Usuario de Armas de Fuego y, además, contar con la credencial de tenencia del arma que se va a utilizar, ya que solo se autoriza el préstamo entre legítimos usuarios.
Para la acción de cacería en sí, es indispensable contar con el Permiso de predio o campo, siendo una práctica recomendada que este documento esté visado y sellado por la Comisaría más cercana.
Finalmente, sobre el traslado en el campo de caza y la seguridad, se insiste en que las armas deben ser trasladadas en fundas, junto a toda la documentación pertinente. La norma de seguridad crucial es no transportar armas cargadas en el vehículo bajo ninguna circunstancia, cargándolas solo una vez que se esté fuera del automotor. Se recuerda a los cazadores de proyectiles de núcleo sólido (fusil, carabina) que deben asegurarse del lugar de impacto final, considerando que una bala de fusil puede superar los 5 kilómetros de alcance y un calibre .22 LR puede llegar a los 2 kilómetros, lo que subraya la necesidad de delimitar sectores de tiro con otros cazadores. Además, se enfatiza la precaución de mantener el arma abierta al transitar o cruzar alambrados y se advierte sobre la peligrosidad de los disparos al aire, ya que el proyectil regresa a tierra con una velocidad potencialmente mortal.

























