La compleja crisis institucional que atraviesa la ciudad de Allen sumó un capítulo de fuerte impacto político tras la decisión de la Unión Cívica Radical de expulsar de sus filas a las concejalas Analía Martínez y Valeria Bezic. Ambos cuadros políticos son identificados como dirigentes incondicionales del suspendido intendente local, Marcelo Román. La resolución fue dictaminada formalmente por el Tribunal de Disciplina del comité radical, argumentando que las edilas incurrieron en conductas graves e incompatibles con los principios, las normas internas y la Carta Orgánica de la centenaria agrupación partidaria.
Según los argumentos expuestos por la conducción del radicalismo, el motivo central del desplazamiento radica en el respaldo público brindado por Martínez y Bezic a una fuerza política adversaria sin contar con la correspondiente autorización de la Convención Provincial. Este cruce de alineamientos se vincula directamente con la trayectoria de Marcelo Román, quien tras haber accedido a la intendencia mediante el esquema provincial del «Gran Acuerdo», encabezado por la legisladora Lorena Matzen y el gobernador Alberto Weretilneck, decidió dar un salto hacia las filas de La Libertad Avanza, desatando la tormenta política en el municipio. A esta falta grave, el tribunal partidario le sumó el presunto incumplimiento del aporte económico obligatorio que los cargos electos deben realizar al partido.
La respuesta de las concejalas sancionadas no tardó en llegar, encabezada por Analía Martínez, quien utilizó sus redes sociales para calificar la medida de «desprolija, como todo lo que pasa en Allen», señalando de manera directa al tándem político entre Matzen y Weretilneck como los verdaderos responsables del deterioro institucional de la localidad. En su descargo, la edila desmintió categóricamente la acusación sobre las deudas financieras sosteniendo que cuenta con todos los recibos que acreditan el pago del 10% reglamentario, y cuestionó lo que considera una evidente doble vara partidaria: criticó que las fotografías y negociaciones del Gobernador con funcionarios del gabinete nacional de Javier Milei sean catalogadas como «gestión», mientras que los acercamientos de su espacio con referentes libertarias como Lorena Villaverde son tildados de «traición».
El severo dictamen termina por romper de forma definitiva los puentes entre la conducción del comité radical y el bloque de concejalas que respaldan al suspendido jefe comunal, proyectando un escenario de mayor incertidumbre sobre la gobernabilidad local. En sus duras declaraciones finales, Martínez advirtió sobre la degradación de la estructura radical en Allen, pronosticando que el partido difícilmente vuelva a tener representación en el Deliberante durante los próximos turnos electorales debido a la falta de renovación y al desgaste de sus actuales autoridades. De este modo, la comarca suma un nuevo episodio de polarización en un Concejo Deliberante marcado por las disputas de legitimidad y las fracturas internas.
























